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jueves, 4 de agosto de 2011

Cuando nada más importa.

Caminas entre la gente. Levantas la cabeza. Lo ves. Sonríes. Te ve. Lo mismo. Camináis uno hacia el otro. La música suena. Os paráis. Estáis cerca. Levanta la mano. Te acaricia el brazo. Bajas la cabeza. Te sujeta la barbilla y con un suave movimiento levanta tu cara. Sonríes. Os miráis a los ojos y... os olvidáis del mundo.

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