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domingo, 25 de septiembre de 2011

Dejar de hablar.

Es mi vida. Lo primero. MI vida. Mi propiedad. Yo soy la dueña de mi vida. Nadie más. Yo me enamoro de quien quiero, cuando quiero. Yo decido lo que hago, cuando lo hago y como lo hago. Si tanto te interesa mi vida, suscríbete a ella y te mando todas las novedades que quieras. Pero yo decido. Tú, no. Me da igual lo que pienses, pero si no piensas mejor. ¿Tan aburrida estas que tienes que decidir mi vida? ¿Tienes una agenda en la que ponga lo que debo de hacer a cada hora? Supongo que no. Sería muy deprimente para ti. Así que mantente al margen. No te metas. Aire. Espacio. Anda. Búscate que andas muy perdida. Mucho. Necesitas algo diferente. O una vida diferente en la que meterte. Déjalo ya. Te odiaran menos, te querran más. Si sigues así nadie te contará nada. Para que, si luego vas a meter en tu cabeza lo que quieras. Mira, yo te quiero, pero a veces las personas que queremos se pasan. Se pasan y no lo saben. Y aquí estoy yo para decirte que te estas pasando. Vale, te quiero, pero córtate un poquito. Entiendes. Más claro, agua.

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