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domingo, 4 de septiembre de 2011

No se olvida.

¿Y qué si no lo he superado? ¿Y qué si quiero seguir martirizandome? ¿Y qué si quiero que siga en mi cabeza? Su recuerdo me hace feliz. Aun que ya no esté. Aun que no pueda sentir su calor. Aun que sus abrazos ya no me demuestren nada. Puede que suelte alguna lagrima que otra cuando me viene a la cabeza su recuerdo. Pero lo prefiero así. Ya nunca cambiará. Ya nunca volverá. Su recuerdo quedará vivo en mi por siempre. Nunca se me olvidará. Y lloraré más que nunca. Por mucho tiempo que pase. Pero será mi forma de expresar todo lo mucho que la apreciaba. Lo mucho que era para mi. Aun que no se lo demostrara. Estará siempre en mi mente. En mi corazón.

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