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jueves, 20 de octubre de 2011

Tengo ganas de ti.

"Y después, pluf, precisamente como la nieve, también este recuerdo se deshace. No hay nunca un por qué para un recuerdo; llega de repente, así, sin pedir permiso. Y nunca sabes cuándo se marchará. Lo único que sabes es que lamentablemente volverá. Aunque por lo general son instantes. Y ahora sé cómo hacerlo. Basta con no detenerse demasiado. En cuanto llega el recuerdo, hay que alejarse rápidamente, hacerlo en seguida, sin miramientos, sin concesiones, sin enfocar, sin jugar con él. Sin hacerse daño. Así, mucho mejor... Ahora ya ha pasado. La nieve se ha deshecho del todo."



miércoles, 19 de octubre de 2011

Deshazte de las ataduras.

Que te echo de menos. Pero hay que ser fuerte. Luchar contra la tristeza. Pensar que lo conseguirás cuando en realidad estas apunto de tirar la toalla. Sí, así es como se hace una persona fuerte. Es imposible no pensar en esas cosas. No somos dueños ni de nuestra mente ni de nuestro corazón. Comprobado. Crees que tienes la mente en blanco y cuando te das cuenta de lo que estas pensando ya es demasiado tarde. Nadie puede evitar no pensar en alguien. Apartarlo así sin más. Por mucho que se intente. En algún aspecto siempre estará presente. Eso no se puede evitar. De ninguna manera. Ya lo comentó alguien en el momento adecuado: no se puede olvidar a una persona en tres días, tres horas, tres minutos... Tiempo. Tiempo es lo que me hace falta a mi para que todo se equilibre. Pero, lamentándolo mucho, no lo tengo. Y nunca lo tendré. El tiempo es algo relativo. Si lo usas no vuelve. Si no lo usas no vuelve. Úsalo con cabeza. En mucho tiempo pueden pasar millones de cosas. En menos de una micro parte de ese tiempo pueden pasar esos millones de cosas posibles. Nunca subestimes el tiempo. No entiende de sentimientos. No entiende de nada. Solo se limita a pasar. Y pasa. Y pasa. Y pasa. No lo veas pasar. Vive tu tiempo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Nueva forma de vida.

Te sientes tan mal. Tan basura. Tan miserable. Tan despreciable. Tan desdichada. Tan utilizada. Tan...poca cosa en este mundo. Que no sabes que hacer. Y eliges cegada por tu estado de ánimo. Puede que no sea lo mejor. Pero con el tiempo lo será, seguro. Pero tienes un as bajo la manga. Tus tres nuevas filosofías. Sonreír, sentirte fuerte y que no te importe lo que digan los demás. Y las usas. Empezando por la de sentirte fuerte. Lo mejor que necesitas en esos momentos. Vitalidad. No sentirte una mierda. La música ayuda. Siéntete mejor. Fuerte. Luego utiliza la segunda. Sonreír. Y sonríe. Aun que sea a un espejo, a la ventana, al infinito. Y por último, que no te importe lo que digan los demás. Desahógate. Cuéntalo todo. Sin importar lo que digan los demás. Justamente. Muy bien. Eso es. Sin más. Usa las tres. En ese orden. Y darán resultado. Levanta la cabeza y sigue adelante. No vivas mirando si hay piedras en el camino. Levanta la cabeza. Si tropiezas tropezaste. Ya te levantaras. Filosofía nueva.

No importa nada más.

Que no te importen los demás. Piensa en ti por un momento. Deja el "qué dirán" a un lado. Tú. Tu vida. Tu misma. ¿Qué importa lo que digan de ti? Haz lo que quieras cuando quieras. Siéntete libre sin que nada más importe. Equivócate. Significará que lo estas intentando. Pero no te rayes por eso. Si quieres ser libre necesitas equivocarte. Nadie es perfecto. Nadie. Mínimo fallo. Pero nadie es perfecto. Sabes que debes. Búscate. No será fácil, pero llegarás al final. Y sonreirás. Más que nunca. Como nunca has sonreído. Sigue el camino. Pero mira al frente. Deja de mirar a los lados como si todo el mundo pusiera los ojos en ti. No te importa quien te vigila, ¿de acuerdo? Solo importas tú. Tu felicidad. El poder alcanzarla en algún pequeño instante de tu vida. Poder acariciarla con los dedos. No pienses. Actúa. Reflexiona las cosas una sola vez. No le des mil vueltas o al final no sabrás que hacer. No vivas al límite, impón unos límites. La felicidad no está en lo que opine alguien de ti. Está en lo que estés dispuesta a hacer para alcanzarla. Piensa en eso. Reacciona. Actúa. Búscate. Piensa. Pero piensa en ti.

domingo, 16 de octubre de 2011

Dilemas.

Sí o no. Blanco o negro. Frío o calor. Día o noche. Dilemas. Como dejarse llevar u olvidar. Con lo bonito que es dejarse llevar. Como la seda. Como las olas. Sin que importe nada más. Pero a la hora de dejarse llevar llegan problemas. Problemas que no te permiten dejarte llevar. Que te plantean otra situación completamente distinta. Olvidar. Olvidar y borrar las demás opciones. A veces es mejor así. Dejarlo pasar. Dejarlo llevar. Por mucho que cueste. Olvidar. Puede que cuando olvides te arrepientas de haberlo hecho. Pero es imposible. Es imposible olvidar y arrepentirse. Si te arrepientes no has olvidado. Pero te convences de la situación. Te convences de que todo irá mejor. De que los problemas se solucionarán. De que todo saldrá bien. Aún que pueda que en el fondo sea mentira. Pero te convences. No se puede luchar contra eso. Son demasiados inconvenientes. Inconvenientes imposibles de solucionar. Sería imposible intentarlo siquiera. Convencida. Convencida y decidida. Y en proceso. En proceso de olvidar. En proceso de sufrir como nunca has sufrido. Porque ya tienes tus añitos y la cabeza suficiente como para saber que va a doler. Y por mucho que duela sigues adelante. Listo. Ya nadie me hará cambiar de opinión.

Pero, ¿de verdad?

sábado, 8 de octubre de 2011

Momentos felices.

Lo mejor de tu vida. Ese momento que nunca olvidaras. En el que no paraste de sonreír. En el que lloraste de alegría. El que te hubiera gustado que durase toda la vida. Estando con la gente que querías. Saltos, gritos, abrazos. Genial. Recuerdos. Ahora solo hay eso. Las buenas cosas siempre se acaban. Los buenos momentos suelen durar poco para que siempre quieras más y te torture el recuerdo de lo que pudiera haber pasado. Pero son buenos momentos. No piensas en eso cuando te encuentras con gente a la que hacia ya tiempo que querías ver. Te giras, te sorprendes y les abrazas. La felicidad se desata. Llevas esperándolo meses y meses. Un sueño. Hecho realidad. Increíble. Los buenos momentos deberían durar siempre. Para siempre estar feliz y tener esa sensación de plenitud en el estomago. Persigue tus sueños y conseguirás esos buenos momentos. Lo difícil se hace, lo imposible se intenta. Esfuérzate. Esfuerzate por ser feliz. Y poder gritar a los cuatro vientos que eso es lo que quieres. Que por lo menos has tenido un momento en el que sonreír. En el que llorar de felicidad. Que nada ni nadie hará que cambie. Y que quieres repetirlo miles de veces más.

lunes, 3 de octubre de 2011

Olvidar.

Tú apareces. Nosotros nos hacemos amigos. Yo me enamoro. Yo te lo digo. Tu me sigues. Tu crees enamorarte. Nosotros seguimos bien. Tú me haces daño. Yo olvido. Olvidar.Verbo de la primera conjugación. Tres sílabas. Más de tres días, o incluso meses para ponerlo en practica y decir que ha sido totalmente efectivo ese verbo. Prioridad. Saber cómo y cuándo utilizarlo. Puede causar daños irreparables si se usa sin cabeza o en un momento que no sea el adecuado. Causa de uso especial para la ocasión: herida amorosa. Porcentaje de uso de este verbo con heridas amorosas: 90%. Efectos secundarios al usarlo: llorera, sentimiento de culpa o de soledad. Puedes pensar que no estas haciendo lo correcta. Si lo tienes claro, no interrumpir el tratamiento por nada del mundo. Volver al principio significaría tener que volver a usar el tratamiento más adelante y así sucesivamente. Una vez que el tratamiento se utiliza una vez no se puede utilizar más veces intentando obtener un buen resultado. Por mucho que la gente se empeñe. O se utiliza y se llega hasta el final, dure lo que dure, o no se utiliza. Si estas dispuesta a llegar al final utilízalo, si no, ríndete ya. Resultados del tratamiento: sensación de cansancio, vacío mental y una habitación nueva y vacía en tu corazón.

sábado, 1 de octubre de 2011

Frustración.

Te sientes estúpida. Las desgracias nunca vienen solas. Cuando piensas que todo se va equilibrando y van apareciendo cosas buenas, todo se cambia. Ocurre un giro de 360 grados que lo pone todo patas arriba. Sea lo que sea. Si una desgracia aparece, agárrate porque en poco tiempo aparecerá otra. La vida es así. Un cumulo de curvas y altibajos. Pensándolo bien, si la vida fuera un camino de rosas no sería vida. Pero cambios tan bruscos tampoco deberían de ser estrictamente necesarios. No hace falta. Pero no puedes hacer nada. Lo que debe de pasar pasará. No se puede cambiar. Solo te queda mirar de cara al futuro. Trabajando día a día para que tu futuro no sea tan pésimo. No se puede predecir el futuro, lo tienes que crear tú. Aún que ahora estés en el duro presente. Solo te queda llorar, dejar de llorar y sonreír. Pero son muchas las cosas que ocurren. Muchas las noches en las que se te quedan los ojos como platos sin saber si dormir o llorar. Y optas por llorar. Y se te pasan miles de coas diferentes por la cabeza. Cosas que no sabes siquiera si tienen la importancia que les estas dando. Solo queda dejar que pase lo malo. Y que vuelva lo bueno. Y que desaparezca otra vez. Una y otra y otra vez.