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sábado, 8 de octubre de 2011

Momentos felices.

Lo mejor de tu vida. Ese momento que nunca olvidaras. En el que no paraste de sonreír. En el que lloraste de alegría. El que te hubiera gustado que durase toda la vida. Estando con la gente que querías. Saltos, gritos, abrazos. Genial. Recuerdos. Ahora solo hay eso. Las buenas cosas siempre se acaban. Los buenos momentos suelen durar poco para que siempre quieras más y te torture el recuerdo de lo que pudiera haber pasado. Pero son buenos momentos. No piensas en eso cuando te encuentras con gente a la que hacia ya tiempo que querías ver. Te giras, te sorprendes y les abrazas. La felicidad se desata. Llevas esperándolo meses y meses. Un sueño. Hecho realidad. Increíble. Los buenos momentos deberían durar siempre. Para siempre estar feliz y tener esa sensación de plenitud en el estomago. Persigue tus sueños y conseguirás esos buenos momentos. Lo difícil se hace, lo imposible se intenta. Esfuérzate. Esfuerzate por ser feliz. Y poder gritar a los cuatro vientos que eso es lo que quieres. Que por lo menos has tenido un momento en el que sonreír. En el que llorar de felicidad. Que nada ni nadie hará que cambie. Y que quieres repetirlo miles de veces más.

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