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lunes, 7 de noviembre de 2011

Puedes hacerlo.

Sonríe. En serio. Lo voy a repetir trescientas veinticuatro mil quinientas treinta y siete veces, así que hazlo. El que no arriesga no gana. Y es así. Tienes muchas razones para sonreír aun que no te lo creas. Mírate al espejo. ¿Te gusta lo que ves? No mientas. Tu boca, tu pelo o ese lunar que tienes en la ceja. Algo por lo que sonreír. Algo. Búscalo. Lo encontrarás. Su nombre, su presencia. Te hace sentir bien. Sonríes. ¿Me equivoco? Ya tienes algo más. Eres digna de su presencia. Sonríe. Valora las pequeñas cosas. En ellas es donde está realmente la felicidad. Compruébalo. Dará resultado. Te lo aseguro. No hay nada como sentirse bien. Cuando se te escape una lágrima, sonríe. Yo lo he hecho y no veas lo gratificante que es. De veras. Según va creciendo la sonrisa te vas sintiendo mucho, mucho más grande. Inténtalo. No pierdes nada. Al contrario. Ganas mucho. ¿Paparruchas? No, felicidad.

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