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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Indecisos.

Como intentar encender algo que está desenchufado, como seguir leyendo un libro que no te gusta, como volver a subir en una atracción en la que te has mareado, como hablar de repente con alguien que te ha hecho la vida imposible, como beber sabiendo que te sienta mal. Son tonterías. Tonterías que aun que salieran mal una vez repetimos siempre. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Es el instinto. Sería mejor tacharlas de la lista y no volver a acordarse de ellas nunca. Demasiado fácil. Porque también es cierto que cuando suspendemos una asignatura nos esforzamos en la recuperación, si rompemos un jarrón pegamos los pedacitos con pegamento, si no nos gusta un color tenemos goma para borrarlo, si rompemos nuestro pantalón favorito querremos arreglarlo por mucho que se note. Son tremendos indecisos. Tonterías que repetimos o intentamos mejorar. Imposibles que queremos que algún día salgan bien. Demasiada confianza suelta. La verdad, nada está escrito. Querrás mejorar algunas cosas y repetir estupideces. Pero siempre habrá algo que no quieras repetir. Si no salió bien una vez, ¿por qué a la segunda saldría? Eso solo se suele aplicar a las personas, a los sentimientos. Las cosas cambian. Las personas, pocas veces,

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