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martes, 28 de febrero de 2012

Tú, y después, tú.

Pues estoy sonriendo. Y me alegro mucho. Hace unas semanas me engañaría a mi misma y sería todo un poco cínico, pero hoy, quiero sonreír. La música me entra bastante bien. ¿Y sabéis lo mejor? Que nadie me lo puede impedir. Nadie. Ya soy como inmune. Acostumbrada a un montón de putadas. Nada me sorprende, pero no voy a tener la cara de decir que no me afecta. No soy de piedra, claro está, pero tengo muy claras mis prioridades. Eso siempre. Y una de mis prioridades favoritas, una de las que más quiero, una de las que considero más importantes, soy yo. Y para ti, tú. Y para ti también. Si, tú, tú. ¿Por qué no? ¿Algo o alguien merece estar por encima de ti en tus prioridades? Pues no. Para nada. Y no es egoísmo. Ni mucho menos. No te equivoques. Es supervivencia. Supervivencia para dejar de sobrevivir y empezar a vivir. Supervivencia y sentido común. Si tienes sentido común te darás cuenta de que, tu sonrisa, vale mucho más que cualquier cosa que te puedan ofrecer. Cualquiera.

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