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domingo, 22 de abril de 2012

Daros cuenta.

No quiero, joder, no quiero, no quiero y punto. Que no consigan llevarte a lo más hondo de nuevo. Que no consigan que vuelvas a los errores. No, no lo voy a permitir. Me ha costado demasiado reponerme del pasado como para que en cero coma todo se derrumbe de nuevo. Secaré mis lágrimas. Puede ser más fuerte que ellos, debo serlo. Cuesta, cuesta muchísimo no poder mirar a la cara a gente tan cercana a ti por miedo a lo que tengan que reprocharte esta vez. Mamá, no chateo con gente extraña a las dos de la mañana. Papá, cuando necesito vuestro permiso pienso siempre en vosotros antes que en mi por miedo a lo que me podáis decir. Hermano, ni bebo, ni fumo, ni me drogo, y lo más importante, no tengo el más mínimo interés en hacerlo. Tan fácil decirlo, tan difícil que te entiendan de verdad. Que no tienes que ser mala por naturaleza. Al contrario, soy muchísimas cosas buenas que, por desgracia, no conocéis.

miércoles, 11 de abril de 2012

Escuchate.

Cosas que no entendí, que no entiendo, que no sé si algún día entenderé. Pero hay algo que si tengo muy claro: no pienso perder mi tiempo en entenderlas. ¿Para qué? El tiempo es oro. Son cosas del pasado. Deberíamos apartarlas de nuestra mente, aislarlas de algún modo, dejarlas a un lado. No diré que hay que olvidarlas porque algo que ha formado parte de tu vida no se olvida. Nunca. Forma parte de ti. Aunque tú no lo quieras así. Ya sea parte de tu pasado o tu presente, pero están ahí. Otra cosa es que les demos la importancia que se merecen a cada una de ellas. Aprende a anteponer lo bueno a lo malo, usa la coherencia y preocúpate de lo importante dejando a un lado lo superficial. Escucha lo que tienen que decirte y reflexiona. No siempre tus propias decisiones son las más acertadas.