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miércoles, 30 de mayo de 2012

Lánzate a la locura.

Hola, hace tiempo que te observo. Sí, sé que no debería, pero cada vez que veo tu pelo, tus ojos... me pierdo. Me embobo y sonrío. Se me queda cara de tonta. Y es lo que debo de ser, tonta. No debo, no debería, pero siempre acabo cayendo. ¿Por qué? No lo sé. Yo no decido. Y me gustaría hacerlo. Poder hablar con eso que está dentro de mí y decirle: eh, tú, yo decido, ¿vale? Pero no, no me hace caso, no entiende a razones. Aparece y punto. No me gusta. No me gusta no saber qué hacer. No me quiero arriesgar a dejarlo pasar y después descubrir lo que podía haber sido. ¿Y qué hago? Tampoco puedo esperar a que ocurra algo que probablemente no suceda. No quiero volver a perder el tiempo. Yo y mi cabeza, mi cabeza y yo. ¿Por qué siempre le tenemos tanto miedo a las cosas nuevas? Ojalá fuésemos más valientes y lucháramos por lo que de verdad queremos, por lo que de verdad nos hace bien. Porque los sueños son buenos, pero por desgracia la realidad tiene un peso mucho más grande.






jueves, 24 de mayo de 2012

Hola, me llamo Amor.

¡Tilín, tilín! He llegado. Bueno, he vuelto. ¿Cómo lo has pasado? Mal, lo sé. Has sufrido eh... lo he sentido. Ha sido como nunca. Duro, muy duro. La cagó un poco, ¿no? Pero bueno, no todo es de color de rosa, tú bien lo sabes. Has estado demasiado mal, a veces hasta he temido por ti. Fue... muy malo. Creo que te cegué, mucho, dejaste que lo hiciera. Yo solo aparezco y ya está. En fin, ya ha pasado. Pero como te deshiciste de mi eh... me dio pena irme pero fue muy valiente. Buen trabajo. Estoy orgulloso de ti. Ah, una última cosa, si estoy hablando contigo será por algo. Uy, amiga, ¿por qué he aparecido otra vez de repente? Me siento débil pero como sigas así... bueno, ¿sabes qué te digo? Que me alegro de que haya una posibilidad de volver a otra aventura contigo. Y sin miedo, eh, ya lo sabes. Tú camina en línea recta. Yo sigo aquí. Te iré informando.




lunes, 21 de mayo de 2012

Pruébalo.

Somos tontos. Sí, os acabo de insultar. Bueno, nos acabo de insultar. Me incluyo. ¿Por qué nos cuesta tanto deshacernos de lo que sabemos que nos hace daño? Muy sencillo, porque está demasiado aferrado a nosotros. Como una lapa. A veces nos cuesta un montón despegarnos de esos problemas, de esas personas. En la mayoría de los casos apreciamos mucho a esas personas, esos problemas. Pasamos tiempo y tiempo sufriendo y es que, al final, es como si nadie nos hiciera daño, nos lo hacemos nosotros mismos. ¿Te acuerdas cuando querías comerte el mundo? ¿Te acuerdas cuando te divertías como si se fuese a acabar el mundo? ¿Te acuerdas cuando sonreías continuamente? Seguro que tienes una sonrisa preciosa que hace tiempo que no ve la luz por la simple razón de sentirlo verdaderamente. ¿Vas a permitirlo? Yo no. Yo me voy a plantar delante del espejo y voy a sonreír. Luego me quedaré parada y me reiré de mi misma. Y ya tendré una razón por la que reírme, mis tonterías y yo.




domingo, 13 de mayo de 2012

No consientas.

"Cuánto tiempo ha de pasar para cerrar una herida, para perdonarte, para volverte a enamorar, para desafiar al destino."
Te vas. Te vas pensando en no volver. En no querer volver a sentir lo que un día te hizo sufrir. Qué más dará. Lo que ocurre nunca se olvida. O por lo menos a veces se piensa. No puedes pretender dejarlo todo y hacer que tu pasado no te persiga, porque lo va a hacer. Si huyes es porque sientes que quieres olvidar algo. No lo conseguirás. Para qué. Quédate y mantén el tipo. Por lo menos ya has descubierto qué era lo que te hacía daño. Repáralo. No huyas, soluciónalo. Y lo más importante... no vuelvas. ¿Por qué? Lógico. Si vuelves ocurrirá lo mismo. Te volverán a hacer daño, volverás a sufrir, volverás a querer irte. No vale la pena. No vale la pena que te prometan el cielo y no te den ni siquiera una misera estrella. No es lo más importante. Piensa en ti. Sé egoísta por una vez en tu vida. No consientas que alguien te haga daño sabiendo que no te merece porque tú, no lo harías.


jueves, 3 de mayo de 2012

Tú puedes.

Venga. De los errores se aprende, de las experiencias se aprende, de las traiciones, de las peleas, de los engaños, de las mentiras... De todo lo malo se aprende. Y si encima te pasan mil cosas, puede que hasta te inmunices. Pero poco. Nunca sabemos lo que nos está por venir. Siempre serán cosas nuevas que probablemente no sabremos afrontar. O no del todo. Mejor. Sería todo demasiado fácil. ¿Y qué? Experiencias que debemos vivir. Y aun que vengan por sorpresa, hemos de estar preparados. Más bien, mentalizados. Mentalizados de que nadie merece nuestras lágrimas, de que si sufres te pierdes momentos increíbles de la vida, de que vale la pena sonreír para que los demás sonrían contigo. Mira, tú, sí tú, yo no me sé tu vida ni sé lo que pensarás, pero una cosa te voy a decir: "te equivocas cuando piensas que estas sola porque tú eres la razón por la que vive otra persona."