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martes, 12 de junio de 2012

Eres una enana.

Solo soy una niña. Sí, eso es, una niña de dieciséis años, pero una niña. Solo quiero que me ocurran las cosas que salen en las películas o que leo en los libros. Soy tan ilusa. Pero es que soy una niña. ¿En qué piensan las niñas? En mundos de colores, en convertirse en princesas algún día... Claro, cosas que las hacen sentirse bien. Cosas que quizá nunca ocurran pero que en su imaginación se proyectan demasiado bien. Son cosas perfectas. No, espera, lo perfecto no existe. Casi perfectas. Serían perfectas si se hicieran realidad. Ahí está la clave. ¿Y por qué decir nunca? Puede que algún día un momento especial que haya soñado se haga realidad, ¿no? Es totalmente posible. Poco probable, pero posible. ¿Por qué no creer en nuestros momentos? Yo quiero creer que habrá alguien ahí fuera que piense como yo y no se conforme con la aburrida realidad. Alguien que haga cosas fuera de lo normal, basándose en la locura y no en lo típico. Alguien que entienda que no hay que tenerle miedo a lo nuevo, que las nuevas experiencias pueden traer millones de sonrisas.


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