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sábado, 18 de agosto de 2012

Érase una vez...

¿Quién no ha querido ser alguna vez el protagonista de un cuento con final feliz? ¿De una película en la que todo sale a pedir de boca? Cuando vemos una historia que nos gusta solemos pensar en lo bonito que sería si nos pasase a nosotros, si se hiciera realidad. Pero claro, luego nos sale la vena realista y nos damos cuenta de que esas cosas solo ocurren en los cuentos o películas. Pero, ¿sabéis qué? Eso es porque la gente que lo piensa no lo llega a saber todo. No saben que no todo es imposible y que no hay que intentar copiar lo que está escrito o lo que vemos en una pantalla, si no hacer de nuestra vida la película ideal, escribir el cuento perfecto. Que todo lo que existe tenga envidia de lo que nosotros vamos a crear, que a medida que vamos realizando todo aquello que pensamos que será lo que debemos de hacer para que todo salga de vicio, sintamos la sensación de estar haciendo lo correcto. Y ahí está la clave. Sentirse a gusto con uno mismo. Porque no hay mejor película que tu vida y no hay mayor libro que tu historia.





2 comentarios:

  1. Lo cierto es que yo no creo en los cuentos de hadas, ni en los finales felices.

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  2. Me encanta la última frase, es totalmente cierta.

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