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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Déjate valorar.

No me gusta lo predecible. Adoro las sorpresas inesperadas y por eso a veces me comporto así, como una sorpresa inesperada. Porque no sabes la que puedes armar cuando te sales de tus pautas y te comportas diferente. Y qué pasa. No tengo que ser siempre la que pone buenas caras, la que nunca niega nada a nadie, la que cierra la boca. Rebélate de vez en cuando. Porque sí, porque quiero, porque me da la gana. No sueltes lo que la gente quiere oír y di lo que realmente tú quieres decir. No siempre las sorpresas son buenas ni bonitas. Si necesitas decir no, lo dices, no te preocupes en mantener lo que la gente espera de ti. Dales una buena razón por la que te empiecen a valorar de verdad.


martes, 4 de diciembre de 2012

Y que mañana será otro día.

Noches en las que das mil vueltas en la cama pensando, pensando y pensando. Quieres dormir y no puedes. Joder. No estás mal. ¿Por qué iba a estarlo? Simplemente te sientes de una forma extraña. Las noches nos afectan a todos de vez en cuando. Dime que nunca te ha pasado. Te pones a escuchar la música equivocada y la cagas. Porque pasa de ser una noche normal a ser la noche en la que te has parado a pensar en todo. Piensas en todo. Te faltan tantas cosas, se han escapado tantas personas, tantos momentos, tantos recuerdos. Suele pasarme. Cuando estoy mal pienso en todo lo malo que me ha sucedido y es como si solo me pasasen cosas malas. Menos mal que soy consciente de que es una mala manía. Intento apartarlo pero a veces es inevitable. Tampoco voy a esforzarme demasiado. A veces está bien recordar lo fuerte que eres y todo lo que eres capaz de soportar.