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martes, 24 de diciembre de 2013

2014, mi año.

Se acaba 2013, qué novedad, ¿verdad? Ha sido un bueno año, no me puedo quejar. He conocido a gente maravillosa, he tenido la oportunidad de viajar un montón, de conocer gente nueva, de hacer cosas diferentes... pero quiero dejarlo atrás. Tengo curiosidad por el 2014, mucha para ser sinceros. Va a ser un buen año lleno de experiencias, emociones, gente nueva... y sobre todo cambios, muchos cambios. 2014 lo tiene todo de por sí para ser un año brutal. Quiero decir, no sé tú, pero yo cumpliré dieciocho años, me graduaré, me "independizaré" y empezaré la universidad. Y si todo sale como quiero que me salga... no quiero ni imaginar lo bueno que puede llegar a ser. Cierto es que no tengo ninguna gana de cumplir los dieciocho y que por ello ya me vayan a tratar como una adulta responsable. Es solo un número, un número que no me gusta, pero también es una etapa que hay que vivir. Me gradúo. Creo que va a ser una de las cosas más duras que tenga que hacer en este nuevo año. Graduarse, para mi, no significa acabar el instituto y celebrar una fiesta. Para mi significa tener que dejarlo todo atrás, tener que dejar a la gente que conozco desde que tenía tres años y que cada uno se vaya por su camino. Por suerte y, como he dicho, si todo me sale bien, mi camino seguirá al lado de unos pocos. Me "independizo", entre comillas porque no me voy de casa completamente, eso va unido a ir a la universidad. Madre mía. Ese va a ser el cambio más grande que experimente mi vida en este año. Sigo diciendo que, con suerte, acabaré en una ciudad, concretamente en Salamanca, lo cual se diferencia bastante de la vida que estoy acostumbrada a vivir. Nueva ciudad, nueva gente, nueva forma de vida. Es un cambio que cada vez tengo más ganas de hacer pero que cada vez me da más pena hacer, ya sabéis. El verano va a ser increíble, por supuesto. Después de todo un curso esforzándome para poder llegar a donde quiero qué menos que tener un verano de ensueño. Espero viajar mucho más que en 2013, ir a sitios nuevos, volver a ver a mucha gente y conocer a muchas personas más, aprovechar el tiempo al máximo y, si es sabiendo que ya está, que he conseguido lo que quería, todo irá sobre ruedas. Tengo el presentimiento de que todo va a salir bien. Iré a donde quiero ir, viviré con quien quiero vivir y me acostumbraré a los cambios. Eso que se dice siempre de que nuevo año, nueva vida, esta vez, para mi, es verdad. ¿Os dais cuenta de lo increíble que puede ser 2014 si me salen las cosas bien? Creo que no podéis ser capaces de imaginároslo. Espero grandes cosas de este año, cosas que sé que ocurrirán si pongo todo mi esfuerzo y empeño para que nada ni nadie me impida conseguirlas y cosas que espero que ocurran por sí solas. Por supuesto que también habrá cosas malas, no tendría tanta emoción si todo fuese bueno, pero todos sabemos que lo malo no dura para siempre y, con tanto bueno por venir, es más que suficiente para no estancarse en lo malo. Le doy las gracias a todas las personas que han hecho que mi 2013 haya sido absolutamente fantástico y les pediría que me ayudaran a que el 2014 fuese mucho mejor. ¿Y tú? Haz balance. ¿Qué esperas del 2014? Piénsalo y esfuérzate por conseguirlo. Cuéntamelo aquí abajo si te parece bien y hazte a la idea de que puedes. 2014, te espero con muchas, muchas ganas. Sé que no me vas a defraudar.




martes, 10 de diciembre de 2013

Solo.

A veces, por mucho que queramos, no se puede. A veces, por mucho que queramos, no podemos controlar lo que sentimos. A veces, por mucho que queramos, nada. Estas son las consecuencias de querer tenerlo todo bajo control. Cuando llega el momento en el que algo se sale de la línea, se desborda todo. No es un delito sentirse vacío de vez en cuando pero, ¿qué me decís a eso de sentirse solo? "Por favor... con todos los amigos que tengo, mi familia, la gente que me quiere..." Ya... ¿y? Mírate. Casi no sabes lo que está pasando por tu cabeza ni tú mismo, sí, pero, ¿quién te está ayudando a averiguarlo? Ah... me lo temía. Ahí está. Nos empeñamos en tenerlo todo tan bajo control que incluso queremos que nos atiendan sin haber abierto la boca, sin dejar ninguna pista. Claro, es que deben de cuidarnos y preocuparse por nosotros si de verdad le importamos a alguien, ¿no? Suena egoísta, pero estoy completamente de acuerdo. Pero ahora bien, ¿sabes lo que pasa? La gente ha olvidado el sentido de la palabra importar. Ahora le dan importancia a las cosas que no la tienen y dejan pasar lo que realmente merece la pena tener. Y es en ese momento, en el que ellos están dejando las cosas escapar, cuando tú te sientes solo de verdad. Es como que todo se une, todo influye. En realidad no estás solo, lo sabes, pero por un instante sí que es así.




viernes, 29 de noviembre de 2013

A por ello.

Me hace gracia, ¿sabéis? Me refiero a esa gente que no lucha por lo que quiere. Se supone que es lo que tú quieres, ¿no? Creo que es una de las contradicciones a las que nunca le veré sentido. Que fácil es utilizar la palabra imposible, ¿verdad? ¿No os da rabia esa gente que se queda en el intento o que, simplemente, ni lo intenta? Es el camino fácil. Están ellos, los cobardes, y nosotros. Ser una cobarde nunca será una opción en mi vida. Nunca. Y espero que en la tuya tampoco. No me gusta darme por vencida en cuanto las cosas se ponen un poco negras. Quiero decir, es absurdo, ¿verdad? Es de cobardes. Por eso, ahora mismo, quiero pedirte algo. Sí, a ti que me estás leyendo. Nunca te rindas si realmente quieres algo. Tú pones los límites, tú más que nadie sabes lo que quieres, tú tienes derecho a luchar. No dejes que te tachen de cobarde, no seas como el resto, no te quedes en el intento o lo único que te quedará es la horrible duda de no saber lo que puedo haber ocurrido.




martes, 29 de octubre de 2013

Mal día.

Se hace difícil intentar seguir sonriendo cuando no sientes fuerzas para hacerlo, para qué negarlo. Cuando llevas un tiempo en el que nada de lo que te gustaría conseguir te sale bien, hasta la más mínima tontería sirve para hacerte decaer. Son tiempos duros para personas como nosotros. Solemos presumir de autoestima, de lo fuertes que somos, pero no significa que no haya días en los que nos gustaría quedarnos en la cama pensando en nada pero en todo a la vez. Y es que no tiene nada de malo, ¿verdad? "Todo saldrá bien." Vale, hasta entonces, ¿no puedo tener un día de bajón? Un respiro, solo pido uno. Volveré con fuerzas, lo prometo. Ni quiero estar mal ni quiero fingir no estarlo. Qué más da el resto del mundo. Os buscaré si necesito algo. No es un hábito ni una costumbre, nunca lo ha sido y nunca lo será. Solo un día, nada más.




miércoles, 23 de octubre de 2013

Vive tu vida.

Arriesga, gana, pierde, rectifica, perdona, cae, levántate, pasa página, llora, sonríe, viaja, experimenta, aprende la lección, vuelve, lucha, intenta, comete locuras, disfruta, piensa, admítelo, quiere, odia, grita, vete, toma decisiones, esfuérzate, sueña, no preguntes, lánzate, valora, recuerda, olvida, ayuda, escucha, demuestra, calla, bromea, ponte seria, busca, cuida, aprecia... vive.

Experiencias, gente, momentos, abrazos, despedidas, miradas, gestos, besos, roces, sonrisas, lágrimas, encuentros, reencuentros, tonterías, recuerdos, aromas, regalos, planes, mensajes, palabras bonitas, malas noticias, buenas noticias, esperas, tenemos que hablar, amigos, familia, pareja, gente nueva, obligaciones, llamadas, sabores, paisajes... vida.


Y tú, ¿cómo vives tu vida?



martes, 15 de octubre de 2013

Cuenta conmigo, yo, contigo.

Que a gusto se queda una. Me refiero a esas veces en las que te sientes mal pero no sabes muy bien la causa. Lo único que quieres es encontrar a alguien y explicárselo, dejar que las palabras vayan saliendo solas. Como ese momento instantáneo en el que te ocurre algo y en seguida se te viene a la mente la persona con la que quieres contar. Tú hablas, y hablas y sueltas un montón de cosas que quizá no tienen nada que ver entre ellas, pero por algo las dices. Quieres que te entiendan ya que tú no lo haces, no sabes qué está pasando. ¿Un mal día? Quieres que te den opiniones, que te hagan preguntas, que te consuelen, que se interesen para tú poder llegar al fondo del asunto. O no. A veces en estos casos, soltando las cosas que se nos vienen a la cabeza, descubrimos que era todo lo que necesitábamos, hablarlo. O podemos encontrar sin quererlo el problema principal. Necesitamos que nos ayuden, todos, lo necesitamos, sino, no llegaríamos a sentirnos bien. Nunca te quedes con la duda de un día malo, busca el problema e intenta hallar la solución para que no se repita.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Lo que no contamos.

¿Qué pasa con esas cosas que nunca decimos? Me refiero a los secretos que tenemos con nosotros mismos. No me digas que nunca te has guardado algo solamente para ti. No te creo. Algo te has tenido que guardar. Algo demasiado personal como para creer que alguien te fuera a entender, algo que tú creyeras demasiado estúpido para contar, algo que desbarataría planes, ideas... algo. Ese tipo de cosas que, a veces, por mucho que quieras, te callas. ¿Dónde se quedan esos secretos? ¿Olvidados? No lo creo. Suelen quedarse en el pasado, suelen visitarte de vez en cuando. Piénsalo, hay cosas que nunca decimos por el miedo a la reacción de la persona a la que se lo contamos. Pero llega un día en el que, de repente y sin pensarlo demasiado, sueltas uno de estos secretos. Ups. ¿Qué ha pasado? Yo te lo digo, no te preocupes. Pasa que al igual que hay secretos que sólo nos contamos a nosotros mismos, hay personas que forman parte de nuestro yo habitual. Esas personas con las que puedes soltarlo todo en un momento de tensión y sabes que no pasa nada porque seguirá siendo como si ese secreto lo sepas tú sola. Esas personas. La mayoría tenemos nuestros yos complementarios, busca con cuidado los tuyos y los encontrarás, estoy segura.


viernes, 6 de septiembre de 2013

Amigos.

Amigos. Qué importante suena esa palabra hoy en día, ¿verdad? Que poco confía la gente últimamente. Hacen bien. Nunca se sabe lo que puede ocurrir y quién puede estar involucrado. A veces la vida te sorprende de tales formas que cuesta creerlo. Pero dime, ¿no hay un grupo reducido, una sola persona incluso a la que recurres cuando necesitas el apoyo de alguien? Casi siempre tenemos a ciertas personas en las que decidimos confiar, nos cuesta admitirlo, nos cuesta decirlo, pero de alguna forma son especiales. Son esas personas que no te han fallado, que siempre que las has buscado las has encontrado, que siempre que necesitabas desahogarte te han animado a hacerlo, que te han dicho lo que querías oír en el momento preciso, que han reído contigo, llorado con tus lágrimas y las que quieres tener cerca el mayor tiempo posible. Cuídalos. Cuídalos mucho. Es inevitable eliminar la sensación de desconfianza por completo porque nunca sabemos de lo que puede ser capaz una persona, nadie mejor que nosotros lo sabe, ¿verdad? Pero queremos creer que hay gente que puede conseguirlo, la confianza cien por cien. ¿Y qué hago yo para compensarles? Lo mismo. Darles mi cariño y mi confianza, sé que la aprecian y la usan cuando lo necesitan. Esto va por todos los que están y estarán, los que aguantan mis tonterías, mis líos, mis problemas, mis días buenos y mis días malos. Va por vosotros, amigos. Gracias.


No me faltéis, especiales.


martes, 3 de septiembre de 2013

Un pedacito de mi.

Ideas firmes, sólidas, rara vez traicionadas por la ceguera del momento. ¿Imposible? Nunca. ¿Difícil? Me gusta más. La cobardía está vetada en mi vida y nunca me arrepiento de nada porque lo que hago es porque quiero hacerlo. Un siempre no existe, un todo tampoco. Sacrificada por ayudar a quien lo necesita en todo momento. Muy amiga de mis amigos, ellos saben que a cualquier hora pueden contar conmigo. Sonreír todos los días debería de ser obligatorio y llorar sólo cuando supiéramos que vale la pena de verdad. Cuando estoy triste no lo suelo contar pero voy dejando ciertos detalles que hacen que te puedas percatar. Si lo haces, te lo tendré muy en cuenta. Por desgracia, rencorosa como la que más. Si me haces daño lo tendré presente de por vida y no dudaré en recordártelo cuando las cosas se tuerzan un poco, cuidado con eso. Perdono, pero no olvido y me gusta cortar los problemas de raíz. Me valoro mucho, sé cuándo he de ser egoísta y cuándo no. Guerrera, luchadora, sobrevivo a las peores situaciones y peleo por lo que quiero. Desconfiada por miedo a que me la jueguen como la primera vez. Enamoradiza con pocas palabras y algo de amor, supongo que me conformo con eso. Enamorarse es algo muy serio para mi y sólo lo he estado una vez, hasta las trancas, y me encantaría volver a experimentar esa sensación. Los sueños son preciosos para una soñadora como yo y cumplirlos aún más. Hace poco que me di cuenta de la importancia de un abrazo, al igual que pienso que los pequeños detalles lo son prácticamente todo. Feliz no es un estado de ánimo permanente en mi vida, yo no lo veo así. ¿Destino? No quiero creer en ello. Me considero diferente aunque realmente todos lo somos a nuestra manera. Esto es un pedacito de mi, cosas que puedes saber o no. El resto puedes averiguarlo, si quieres.




jueves, 29 de agosto de 2013

Guerrera.

Y si eres tonta y hay que decirlo, se dice. A veces metemos la pata de formas tan sumamente estúpidas que llegamos a sorprendernos a nosotros mismos. Pero hay algo peor, repetir esas meteduras de pata. Cada vez compruebo más que el hombre tropieza siempre dos veces con la misma piedra. ¿Cómo puede salir todo tan mal a veces? Porque suele concentrarse todo, ¿verdad? Por mucho que te empeñas en ver el lado bueno de la vida la muy puta te lo pone difícil. No le gusta dejarnos tiempo para disfrutar de lo que tenemos, nos hace dudar y nos lo quita. Y es así. Y sigo comprobando hipótesis. En mi vida, cuando todo parece ir a la perfección, de repente las cosas se empiezan a desmoronar por todos lados. ¿Cuántas veces lo habré dicho? Lo tengo muy presente, prometido. Pero a veces nos cegamos, no estamos alerta. Qué se le va a hacer. Los buenos momentos nos encierran, no nos dejan pensar. En realidad no es culpa nuestra no saber lo que sentimos, no tener claro qué queremos hacer. Pero la vida no suele dar segundas oportunidades. ¿Por qué? Porque da miedo. No puedes tener el tiempo a tu favor, el tiempo que tú quieras cuando quieras. Y eso es así. El tiempo no está a tu merced, las personas tampoco. Pero hay una cosa que tengo y tendré clara toda mi vida, nunca me voy a rendir en cuanto a mi misma, nunca. Soy lo más importante que tengo. Ya lo puedo decir, soy una guerrera.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Especial.

Una despedida. ¿Cómo se toma la gente las despedidas? Despedirte de alguien a quien quieres nunca es fácil. Nunca. Tantos momentos, tantas risas, tantas cosas compartidas... pum, se acabó. Espera, ¿se acabó? Yo creo que no. Tienes recuerdos. Recuerdos que, aunque a veces te hagan estar triste, al final acabarán por sacarte una sonrisa. Tienes la experiencia. La experiencia de haber podido ver, tocar, sentir a esa persona. ¿Acaso eso no es algo por lo que sonreír cada vez que te acuerdas? Pero sin duda, lo más importante que tienes, es saber que no es la última vez. No vas a dejar que lo sea. No será la última vez para ver, tocar, sentir, saber cómo de alta es esa persona, si de verdad tiene mal genio por las mañanas, cómo le gustan las tostadas, si de verdad tarda mucho en la ducha, si le siguen gustando tus abrazos o si te dice que quiere un abrazo sin fin. Y el caso es que me alegro de volver a hacer otra cuenta atrás porque soy feliz sabiendo que volverá a ocurrir. Son cosas que nos llevamos en las despedidas, cosas que nos hacen conocer más a esas personas, saber más sobre su forma de ser, cosas que yo no cambiaría por nada, cosas especiales.




sábado, 10 de agosto de 2013

Déjate llevar.

¿Qué pasa cuando no sabes qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Qué elegir? Espera... ¿realmente hay que hacer algo? ¿Reaccionar a algo? ¿Elegir algo? A veces simplemente te hartas de querer que todo salga perfecto, que todo este perfecto. No todo tiene que estar bajo control siempre, no siempre tienes que estar alerta. ¿Qué pasa cuando te cansas? Quiero decir, qué pasa cuando no te apetece elegir, no te apetece pensar, no te apetece arriesgarte. ¿No se puede dejar estar? Claro que no se puede, nadie se conforma con dejar las cosas estar. Eso es lo malo. Hay veces que sólo quieres dejar las cosas estar y... dejarte llevar. Que pase lo que tenga que pasar, que sea lo que tenga que ser, que acabe como tenga que acabar. Aunque en el fondo te preocupan todas estas cosas, mucho. Pero por qué no dejarlo estar por un momento, comportarte como te salga y hacer lo que te salga sin que nadie se moleste. Que no te importen los demás por un instante, déjate llevar de vez en cuando.




sábado, 27 de julio de 2013

Secretos.

¿Nunca os ha pasado que no tenéis algo claro y ciertas circunstancias hacen que se te disipen las dudas? Debemos de tener cuidado, mucho cuidado con nuestros actos, lo que decimos, a quién se lo decimos... con un mínimo movimiento podemos hacer cambiar los pensamientos de una persona hacia nosotros en menos de un minuto, podemos hacer que la visión, la idea que alguien tiene de nosotros cambie por completo. Por eso hay que aprender a tener secretos. Siempre lo digo. ¿Qué somos las personas sin secretos? ¿Qué emoción le dejamos a la vida si difundimos todo lo que sabemos a los cuatro vientos? Si alguien confía en ti, no se la juegues. Es todo una serie de confío, confío y confío la que nos hace ir contando las cosas a personas puntuales para acabar en una gran desconfianza general. Es nuestra culpa. Somos culpables de tantas cosas... por eso hay que ser más listos de lo que creemos ser. Guárdate ciertas palabras, ciertos secretos. No presumas de ellos, sólo guárdalos.





miércoles, 8 de mayo de 2013

El cuaderno de Noah.

"En momentos de pena y sufrimiento, te abrazaré y te reconfortaré, tomaré tu tristeza y la haré mía. Cuando llores, yo también lloraré, y cuando te sientas herida, yo me sentiré igual. Y juntos intentaremos controlar la marea de lágrimas y desesperación para seguir avanzando y sorteando las accidentadas sendas de la vida." 



lunes, 6 de mayo de 2013

Vida.

¿Por qué siempre le echamos la culpa a la vida? Si tienes un fracaso amoroso es la vida que es una mierda, si vives una situación mala es la vida que es muy puta. ¿Por qué? ¿Qué te ha hecho a ti la vida? Quiero decir, ella no tiene la culpa de tus caprichos, de tus meteduras de pata, de tus malas decisiones. "La vida es así", ¿perdona? La vida es como tú quieres que sea. Es cierto que hay cosas malas que nosotros no podemos evitar que sucedan, pero no le eches la culpa a nadie. No te acuerdes de la vida solo cuando algo malo te ocurra porque sino las cosas buenas no tendrían sentido. Por favor, mira a tu alrededor, ¿la vida una mierda? Yo la veo más bien como un regalo, el mejor regalo. Recuerda, la vida, esa que dices que es tan puta, es la que hace que abras los ojos cada mañana.




jueves, 18 de abril de 2013

Fin de la oportunidad.

Hoy os traigo otra entrada inspirada en algo que me ha pasado pero contándolo directamente. Esta mañana asistí a un teatro con el instituto y, cabe decir, que me gustó bastante. Lo que quiero destacar aquí son unas palabras que el actor de la representación dijo después, cuando la gente hacía preguntas. Pues bien, os pongo en situación. Durante la actuación, el actor había sugerido que alguien del público podía subir al escenario a someterse a lo que él le pidiese hacer. Nadie subió, nadie se atrevió. Él concluyó con un "fin de la oportunidad" y desapareció en el fondo del escenario. Más tarde, al terminar, alguien le preguntó qué hubiera pasado si alguien hubiera decidido levantarse y subir al escenario. Buena pregunta. ¿No os suena? La típica pregunta. ¿Qué pudo haber sido? A lo que el actor le dijo lo que normalmente ocurría y añadió algo así como que el problema era siempre el mismo, el qué pensarán los demás. Afirmó que en otras actuaciones, cuando había dicho que quien quisiera podía subir al escenario, los más pequeños hacían cola para encontrarse con él ahí arriba. Y que era por una simple y sencilla razón. Cuando somos más pequeños no pensamos en el qué pensará la gente, qué dirán o en que todo el mundo te estaría mirando al caminar hacia al escenario. A medida que vamos creciendo eso desaparece y dejamos de hacer cosas por simple vergüenza a lo que pueda pensar la gente de ti. De alguna forma, dejamos escapar esa libertad. Eso fue lo que dijo. Y eso fue con lo que mejor me quedé yo. Le doy la razón. Muchas veces no hacemos algo que nos apetece o algo que, si nadie nos fuese a juzgar, haríamos sin pensar. Somos todos personas y las personas, bajo mi punto de vista, somos curiosas por naturaleza. Y eso nos pasa en la vida, en el día a día. ¿Cuántos de vosotros os habéis quedado alguna vez con la duda de algo? Lo que dije antes, el qué pudo haber sido, el no arriesgarse por miedo a fallar o a que nos juzguen. La conclusión es muy sencilla. Antes de arrepentirte por no haberlo hecho, hazlo si te apetece. ¿Por qué iba él a forzar a alguien a salir si cuando lo pide voluntariamente nadie lo hace? Ahí está, a medida que pasa el tiempo nos tienen que forzar a hacer hasta las cosas que nosotros mismos queremos hacer. Fin de la oportunidad.


Arriésgate.

viernes, 5 de abril de 2013

Disfruta.

Una vez leí en algún sitio que uno de los mejores momentos en la vida de las personas es esperar una fecha determinada. Y estoy completamente de acuerdo. Cuando sabemos la fecha exacta de algo que queremos que pase porque es importante para nosotros nos pasamos ese tiempo contando los días que faltan y planeando cosas para que salga más perfecto si cabe. ¿Y después? Después nada. Quiero decir, una vez que ya no hay nada que contar ni nada por lo que esperar, ¿qué? Lo único que te quedan son los recuerdos de lo que fue. Y es que estás tan emocionada cuando por fin llega el momento que ni siquiera te das cuenta de que el comienzo es a la vez el final. Ahora sí, ¿te das cuenta? No te importaba nada, has sabido vivir a tope tu momento, el presente. Bien hecho.


viernes, 22 de marzo de 2013

Cambios.

Me da pena. Me da mucha pena. ¿El qué? Os lo explicaré. Llega una edad en toda vida de adolescente en la que las cosas empiezan a cambiar seriamente. Tienes que comenzar a tomar decisiones tan importantes que acabarán condicionando tu futuro cuando pasen unos años. Decisiones que, bajo mi punto de vista, son muy difíciles de tomar. Y no me refiero a difíciles en el sentido de que tengas que decidir entre cosas muy dispares y puedas meter la pata, sino a difíciles por todo lo que pierdas, por todo lo que dejas. Me da pena. Me da mucha pena. Me da pena el tener que pensar que en un año y poco meses tendré que abandonar mi casa y mi vida diaria. Dejar de ver tanto a mi familia, vivir en un lugar que no conozco, ser totalmente independiente sin nadie con quien tenga la suficiente confianza como para que me sirva de apoyo. Pero una de las cosas en las que más pienso es en tener que separarme de las personas con las que he estado toda una vida desde que era una renacuaja. Sí, me refiero a esos amigos a los que conocí cuando jugábamos en la arena a los tres años y con los que ahora salgo de fiesta con diecisiete. Me da tanta pena. Nos hayamos llevado mejor o peor, hayamos tenido más relación o no, siempre hemos sido una piña, un grupo. No sabría qué palabras escribir para expresar el tipo de tristeza o incomodidad que siento al pensarlo. ¿Qué es lo que quiero decir con esto? Que tarde o temprano la vida que tenemos cambia por completo sin que tú casi puedas hacer nada. Contando como me siento, ya que la entrada que estáis leyendo de eso trata, no quiero dejar esto. Estoy segura de que mi vida cambiará a partir de esto y quiero aprovechar los últimos momentos al máximo. En serio, ¿no os da pena tener que iros y cambiarlo todo de nuevo, por decirlo de alguna manera, teniendo aún tantas cosas por conocer? No sé, es algo que me inquieta bastante y un tema en el que pienso mucho. Quizá exagere, no lo sé, pero es muy fácil seguir la vida que has llevado a esta ahora y es complicado cuando llega la parte en la que tienes que decidir por ti misma y saber que si te equivocas solo será culpa tuya. Nada más quería desahogar un poco lo que rondaba por mi cabecita porque para eso sirve mi blog, esta vez un poco distinto, pero para eso lo tengo. Creo que la conclusión que he de sacar de esto es clara: continúa, continúa y no le tengas miedo a nada. Que los humanos erramos a veces y acertamos otras. Me diría a mi misma que aprovechase lo que queda y que, lo que tenga que venir, bienvenido.


lunes, 25 de febrero de 2013

Llora.

Sé que siempre estoy con la misma canción. Hay que sonreír pase lo que pase, que no nos podemos hundir así como así... pero sí, también hay que llorar, obviamente. Como todos bien sabemos, la vida no es de color de rosa. Tiene sus momentos buenos y sus momentos malos. Sería un poco ilógico ponernos a reír en un momento en el que nos sentimos como una mierda. Llora pues. Si lo piensas, no tiene nada de malo. Al contrario, te desahogas. Por eso no entiendo a la gente que se sorprende como si una catástrofe hubiera ocurrido cuando les cuentas que has estado llorando. No hace falta que ocurra nada rematadamente malo para llorar. Puede que te sientas mal contigo misma y necesites desahogarte pero no sepas cómo, puede que te haya ocurrido algo que te haga llorar... no lo sé, el caso es que no has de sentirte peor de lo que estás cuando lo haces. Desde siempre se ha sabido que llorar es una buena forma de desahogarse, ¿por qué pensamos que algo es peor de lo que es simplemente porque nos ha hecho llorar? Solo te desahogas, ya está. No es difícil de entender. El caso es ese, si tienes que llorar, llora; si quieres llorar, llora; si necesitas llorar, llora. No te lo guardes. Muchas veces he querido no llorar solo por mantener esa coraza de fuerza que cubre mi interior, pero luego lo he visto tan rematadamente estúpido que he llorado incluso más. Eso es, tan solo tienes que recordar hacer lo que te haga sentir bien contigo misma en todo momento. Es algo que siempre digo. Y si lo que tienes que hacer es llorar, llora. 



"You can't ignore the pain inside, sooner or later you'll be fine, you just need to cry..."

miércoles, 13 de febrero de 2013

La verdadera belleza.

La verdad es que creo que nunca he hecho esto antes, pero ya que es mi blog esta vez me quería salir un poco de lo que habitualmente suelo hacer aquí. Siempre os escribo entradas reflexionando sobre cosas que normalmente concuerdan con mi estado de ánimo o simplemente escribo porque se me vienen a la cabeza, pero hoy voy a hacer la reflexión saliendo de una frase de un vídeo que he visto en una visita a un museo esta misma tarde, así que será una reflexión igualmente. Lo que quiero es que, antes de nada, veáis el vídeo que hay justo aquí debajo para poneros en situación. Y una vez visto, ahí os va la frase:

"No olvides nunca que la verdadera belleza es una actitud y que eres 
increíblemente preciosa cuando eres auténtica."

Y yo ahora te pregunto: ¿qué es para ti la belleza? Algo exterior se nos viene a la cabeza en un principio. Alguien guapo es bello, una mujer guapa es bella. ¿Es esa la verdadera belleza? ¿La apariencia física? ¿Realmente tenemos que sentirnos guapos exteriormente para considerarnos bellos? Lo que a mi se me viene a la cabeza es lo siguiente. ¿Qué hay de nuestras virtudes? ¿Y nuestra manera de ser? ¿Y nuestro afán por hacer las cosas bien? ¿Dónde queda el interior? Porque todos tenemos uno, ¿sabes? Fuera de la apariencia física todas las personas tenemos alguien que enseñarle al mundo. ¿Por qué no enseñas tu interior en vez de intentar cubrir tu exterior? Dime sinceramente si piensas que realmente te vale de algo tener una piel perfecta, unos ojos grandes y voluminosos, unas curvas de infarto, una altura perfecta... Personalmente creo que, tanto hombres como mujeres, nos infravaloramos cada día más movidos por los estereotipos y los cánones impuestos por la sociedad de hoy en día. En nuestras manos está el romper con este tipo de cosas. Sí, no tengo un cutis de porcelana, ni tengo medidas de modelo profesional, ni tengo una altura que me haga ser esbelta y despampanante. Pero sabes qué es lo que tengo, una mente y unas ideas en mi cabecita que me hacen darme cuenta de que eso no es lo más importante en mi, que no es lo que primero tengo que valorar. Que lo primero que tengo que pensar cuando me mire al espejo es que estoy ahí por lo que he conseguido, que estoy contenta con lo que estoy haciendo y que soy jodidamente espectacular. Porque cuando te das cuenta de que vales mucho más que millones, te conviertes automáticamente en una persona bella.


sábado, 26 de enero de 2013

Motivos para sonreír.

+ Hoy no tengo motivos para sonreír.
- ¿Perdona? ¿Cómo dices? Estoy segura de que tienes mil y un motivos para sonreír una y varias veces al día. Una buena nota en el instituto, un abrazo de tu mejor amiga tras hacerle un favor, un beso de tu madre mientras te dice que está orgullosa de ti, que salte tu canción favorita en el modo aleatorio, unas palabras inesperadas, ver como tu hermana pequeña va creciendo, como tú. Mirar a tus amigos de toda la vida y recordar todos los momentos que has pasado con ellos, una foto de esa persona que ya no está y que tanta alegría te dio, un evento futuro, el dulce sonido de un piano mientras caminas al lado de una escuela de música, esa frase de aquella película que se ha convertido en tu favorita, las tostadas calientes por la mañana, justo como a ti te gustan. Sentir que estás haciendo las cosas bien, recordar, amar, hacer el idiota frente al espejo, pasártelo bien, leer esto. Todo eso puede pasar en un día. ¿Acaso no te has levantado esta mañana? Quiero decir, estás viva, ese debería ser uno de los mejores motivos para esbozar una sonrisa todos los días.


jueves, 10 de enero de 2013

Posdata: te quiero.

Sí, es posible. No importa la situación en la que te encuentres. Si eres lo bastante fuerte como para darte cuenta de que tienes una vida por vivir, lo has conseguido. No tengas miedo, no es el fin. ¿Sabes? Puedes volver a hacerlo. Que pase el tiempo que tenga que pasar, con calma. Cuando menos te lo esperes volverá a aparecer alguien que te haga reír como antes lo hacías, soñar como antes lo hacías, sentir como antes lo hacías. Pero has de ser tú el que diga: "eh, cambio, ya." Tú mandas, tú escribes, es tu historia, la de nadie más. Intenta pasar página, hacer lo que realmente creas conveniente, reten tus impulsos. Sabes que puedes hacerlo. Nadie te conoce mejor que tú. Motívate y hazlo. Escribe el punto y aparte de una vez. Es tú decisión. El mensaje es claro: nunca te estanques en un capítulo de tu vida o nunca conocerás el resto de la historia.


Entrada a modo de reflexión inspirada en la película "Posdata: te quiero"

PD: ¿lo adivinas?

martes, 8 de enero de 2013

Cámbiala.

Y es que cuando te propones un cambio somos totalmente capaces de conseguirlo. No me siento bien conmigo misma, no me gusta mi día a día, pues cambio. Cambio mi rutina, mi forma de ver las cosas, mis despertares, mis bajones nocturnos... y los cambio por cosas nuevas, por nuevos pensamientos y nuevos proyectos. Cambio la forma en la que actuaba y hago las cosas que antes, por simple vagancia, no hacía. Siéntete bien, siéntete libre, siente que no sientes nada. Y con nada me refiero a esa sensación de pesadez que antes sentías. Sí, ese mal estar que, sin estar enferma, te acompañaba todos los días. Los pensamientos de "me pasa algo pero no sé el qué" ó "no sé lo que tengo que cambiar pero esto no me gusta." Tranquila, no es difícil de descubrir. Empieza a cambiar cosas hasta que des con lo que realmente era lo que tenías que cambiar. Empieza por tus pensamientos, continúa con tu rutina... llega al fondo del asunto, llega a sentirte como de verdad te mereces estar. Porque no es tan difícil como hacer un rompecabezas, solo hay que saber que a veces, la realidad cambia si cambias la lente.




martes, 1 de enero de 2013

1 de enero de 2013.

Primer día del año. Primeras horas de un nuevo camino, una nueva historia. Día en el que la mayoría de la gente se hace promesas que probablemente nunca lleguen a cumplir. Metas que quizá nunca alcancen. Por lo menos nos lo proponemos. Porque sabemos que esos propósitos y esas metas no significan otra cosa más que hay algo que cambiar en nuestras vidas. Yo, por ejemplo, no me he propuesto gran cosa. Solo quiero dejar que el año pase, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Lo único que quiero es aplicar las lecciones del pasado y no volver a cometer los mismos errores, disfrutar de experiencias nuevas, borrar definitivamente esas piedras de las que aún quedaba una pequeña huella y, sobre todo, no dejar que nadie se permita hacerme daño. Porque lo malo que te ocurre en el pasado es algo que te niegas a volver a experimentar en el presente y menos aún en una nueva etapa en la que quieres comenzar lo mejor posible. Ese es mi propósito, comenzar lo mejor posible y no olvidarme de estas palabras en ninguno de los trescientos sesenta y cinco días de este año. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a ser más fuerte que tu pasado? Porque este puede ser tú año, solo si tú te lo permites.