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sábado, 26 de enero de 2013

Motivos para sonreír.

+ Hoy no tengo motivos para sonreír.
- ¿Perdona? ¿Cómo dices? Estoy segura de que tienes mil y un motivos para sonreír una y varias veces al día. Una buena nota en el instituto, un abrazo de tu mejor amiga tras hacerle un favor, un beso de tu madre mientras te dice que está orgullosa de ti, que salte tu canción favorita en el modo aleatorio, unas palabras inesperadas, ver como tu hermana pequeña va creciendo, como tú. Mirar a tus amigos de toda la vida y recordar todos los momentos que has pasado con ellos, una foto de esa persona que ya no está y que tanta alegría te dio, un evento futuro, el dulce sonido de un piano mientras caminas al lado de una escuela de música, esa frase de aquella película que se ha convertido en tu favorita, las tostadas calientes por la mañana, justo como a ti te gustan. Sentir que estás haciendo las cosas bien, recordar, amar, hacer el idiota frente al espejo, pasártelo bien, leer esto. Todo eso puede pasar en un día. ¿Acaso no te has levantado esta mañana? Quiero decir, estás viva, ese debería ser uno de los mejores motivos para esbozar una sonrisa todos los días.


jueves, 10 de enero de 2013

Posdata: te quiero.

Sí, es posible. No importa la situación en la que te encuentres. Si eres lo bastante fuerte como para darte cuenta de que tienes una vida por vivir, lo has conseguido. No tengas miedo, no es el fin. ¿Sabes? Puedes volver a hacerlo. Que pase el tiempo que tenga que pasar, con calma. Cuando menos te lo esperes volverá a aparecer alguien que te haga reír como antes lo hacías, soñar como antes lo hacías, sentir como antes lo hacías. Pero has de ser tú el que diga: "eh, cambio, ya." Tú mandas, tú escribes, es tu historia, la de nadie más. Intenta pasar página, hacer lo que realmente creas conveniente, reten tus impulsos. Sabes que puedes hacerlo. Nadie te conoce mejor que tú. Motívate y hazlo. Escribe el punto y aparte de una vez. Es tú decisión. El mensaje es claro: nunca te estanques en un capítulo de tu vida o nunca conocerás el resto de la historia.


Entrada a modo de reflexión inspirada en la película "Posdata: te quiero"

PD: ¿lo adivinas?

martes, 8 de enero de 2013

Cámbiala.

Y es que cuando te propones un cambio somos totalmente capaces de conseguirlo. No me siento bien conmigo misma, no me gusta mi día a día, pues cambio. Cambio mi rutina, mi forma de ver las cosas, mis despertares, mis bajones nocturnos... y los cambio por cosas nuevas, por nuevos pensamientos y nuevos proyectos. Cambio la forma en la que actuaba y hago las cosas que antes, por simple vagancia, no hacía. Siéntete bien, siéntete libre, siente que no sientes nada. Y con nada me refiero a esa sensación de pesadez que antes sentías. Sí, ese mal estar que, sin estar enferma, te acompañaba todos los días. Los pensamientos de "me pasa algo pero no sé el qué" ó "no sé lo que tengo que cambiar pero esto no me gusta." Tranquila, no es difícil de descubrir. Empieza a cambiar cosas hasta que des con lo que realmente era lo que tenías que cambiar. Empieza por tus pensamientos, continúa con tu rutina... llega al fondo del asunto, llega a sentirte como de verdad te mereces estar. Porque no es tan difícil como hacer un rompecabezas, solo hay que saber que a veces, la realidad cambia si cambias la lente.




martes, 1 de enero de 2013

1 de enero de 2013.

Primer día del año. Primeras horas de un nuevo camino, una nueva historia. Día en el que la mayoría de la gente se hace promesas que probablemente nunca lleguen a cumplir. Metas que quizá nunca alcancen. Por lo menos nos lo proponemos. Porque sabemos que esos propósitos y esas metas no significan otra cosa más que hay algo que cambiar en nuestras vidas. Yo, por ejemplo, no me he propuesto gran cosa. Solo quiero dejar que el año pase, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Lo único que quiero es aplicar las lecciones del pasado y no volver a cometer los mismos errores, disfrutar de experiencias nuevas, borrar definitivamente esas piedras de las que aún quedaba una pequeña huella y, sobre todo, no dejar que nadie se permita hacerme daño. Porque lo malo que te ocurre en el pasado es algo que te niegas a volver a experimentar en el presente y menos aún en una nueva etapa en la que quieres comenzar lo mejor posible. Ese es mi propósito, comenzar lo mejor posible y no olvidarme de estas palabras en ninguno de los trescientos sesenta y cinco días de este año. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a ser más fuerte que tu pasado? Porque este puede ser tú año, solo si tú te lo permites.