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martes, 1 de enero de 2013

1 de enero de 2013.

Primer día del año. Primeras horas de un nuevo camino, una nueva historia. Día en el que la mayoría de la gente se hace promesas que probablemente nunca lleguen a cumplir. Metas que quizá nunca alcancen. Por lo menos nos lo proponemos. Porque sabemos que esos propósitos y esas metas no significan otra cosa más que hay algo que cambiar en nuestras vidas. Yo, por ejemplo, no me he propuesto gran cosa. Solo quiero dejar que el año pase, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Lo único que quiero es aplicar las lecciones del pasado y no volver a cometer los mismos errores, disfrutar de experiencias nuevas, borrar definitivamente esas piedras de las que aún quedaba una pequeña huella y, sobre todo, no dejar que nadie se permita hacerme daño. Porque lo malo que te ocurre en el pasado es algo que te niegas a volver a experimentar en el presente y menos aún en una nueva etapa en la que quieres comenzar lo mejor posible. Ese es mi propósito, comenzar lo mejor posible y no olvidarme de estas palabras en ninguno de los trescientos sesenta y cinco días de este año. ¿Y tú? ¿Estás dispuesto a ser más fuerte que tu pasado? Porque este puede ser tú año, solo si tú te lo permites.







1 comentario:

  1. Hola!! Acabamos de encontrar tu blog y te seguimos desde ahora! :D Ojalá que también te guste el nuestro!! Un abrazo fuerte y feliz año! :)

    http://melodiasporescrito.blogspot.com.es/

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