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lunes, 25 de febrero de 2013

Llora.

Sé que siempre estoy con la misma canción. Hay que sonreír pase lo que pase, que no nos podemos hundir así como así... pero sí, también hay que llorar, obviamente. Como todos bien sabemos, la vida no es de color de rosa. Tiene sus momentos buenos y sus momentos malos. Sería un poco ilógico ponernos a reír en un momento en el que nos sentimos como una mierda. Llora pues. Si lo piensas, no tiene nada de malo. Al contrario, te desahogas. Por eso no entiendo a la gente que se sorprende como si una catástrofe hubiera ocurrido cuando les cuentas que has estado llorando. No hace falta que ocurra nada rematadamente malo para llorar. Puede que te sientas mal contigo misma y necesites desahogarte pero no sepas cómo, puede que te haya ocurrido algo que te haga llorar... no lo sé, el caso es que no has de sentirte peor de lo que estás cuando lo haces. Desde siempre se ha sabido que llorar es una buena forma de desahogarse, ¿por qué pensamos que algo es peor de lo que es simplemente porque nos ha hecho llorar? Solo te desahogas, ya está. No es difícil de entender. El caso es ese, si tienes que llorar, llora; si quieres llorar, llora; si necesitas llorar, llora. No te lo guardes. Muchas veces he querido no llorar solo por mantener esa coraza de fuerza que cubre mi interior, pero luego lo he visto tan rematadamente estúpido que he llorado incluso más. Eso es, tan solo tienes que recordar hacer lo que te haga sentir bien contigo misma en todo momento. Es algo que siempre digo. Y si lo que tienes que hacer es llorar, llora. 



"You can't ignore the pain inside, sooner or later you'll be fine, you just need to cry..."

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