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jueves, 18 de abril de 2013

Fin de la oportunidad.

Hoy os traigo otra entrada inspirada en algo que me ha pasado pero contándolo directamente. Esta mañana asistí a un teatro con el instituto y, cabe decir, que me gustó bastante. Lo que quiero destacar aquí son unas palabras que el actor de la representación dijo después, cuando la gente hacía preguntas. Pues bien, os pongo en situación. Durante la actuación, el actor había sugerido que alguien del público podía subir al escenario a someterse a lo que él le pidiese hacer. Nadie subió, nadie se atrevió. Él concluyó con un "fin de la oportunidad" y desapareció en el fondo del escenario. Más tarde, al terminar, alguien le preguntó qué hubiera pasado si alguien hubiera decidido levantarse y subir al escenario. Buena pregunta. ¿No os suena? La típica pregunta. ¿Qué pudo haber sido? A lo que el actor le dijo lo que normalmente ocurría y añadió algo así como que el problema era siempre el mismo, el qué pensarán los demás. Afirmó que en otras actuaciones, cuando había dicho que quien quisiera podía subir al escenario, los más pequeños hacían cola para encontrarse con él ahí arriba. Y que era por una simple y sencilla razón. Cuando somos más pequeños no pensamos en el qué pensará la gente, qué dirán o en que todo el mundo te estaría mirando al caminar hacia al escenario. A medida que vamos creciendo eso desaparece y dejamos de hacer cosas por simple vergüenza a lo que pueda pensar la gente de ti. De alguna forma, dejamos escapar esa libertad. Eso fue lo que dijo. Y eso fue con lo que mejor me quedé yo. Le doy la razón. Muchas veces no hacemos algo que nos apetece o algo que, si nadie nos fuese a juzgar, haríamos sin pensar. Somos todos personas y las personas, bajo mi punto de vista, somos curiosas por naturaleza. Y eso nos pasa en la vida, en el día a día. ¿Cuántos de vosotros os habéis quedado alguna vez con la duda de algo? Lo que dije antes, el qué pudo haber sido, el no arriesgarse por miedo a fallar o a que nos juzguen. La conclusión es muy sencilla. Antes de arrepentirte por no haberlo hecho, hazlo si te apetece. ¿Por qué iba él a forzar a alguien a salir si cuando lo pide voluntariamente nadie lo hace? Ahí está, a medida que pasa el tiempo nos tienen que forzar a hacer hasta las cosas que nosotros mismos queremos hacer. Fin de la oportunidad.


Arriésgate.

viernes, 5 de abril de 2013

Disfruta.

Una vez leí en algún sitio que uno de los mejores momentos en la vida de las personas es esperar una fecha determinada. Y estoy completamente de acuerdo. Cuando sabemos la fecha exacta de algo que queremos que pase porque es importante para nosotros nos pasamos ese tiempo contando los días que faltan y planeando cosas para que salga más perfecto si cabe. ¿Y después? Después nada. Quiero decir, una vez que ya no hay nada que contar ni nada por lo que esperar, ¿qué? Lo único que te quedan son los recuerdos de lo que fue. Y es que estás tan emocionada cuando por fin llega el momento que ni siquiera te das cuenta de que el comienzo es a la vez el final. Ahora sí, ¿te das cuenta? No te importaba nada, has sabido vivir a tope tu momento, el presente. Bien hecho.