.

.

jueves, 29 de agosto de 2013

Guerrera.

Y si eres tonta y hay que decirlo, se dice. A veces metemos la pata de formas tan sumamente estúpidas que llegamos a sorprendernos a nosotros mismos. Pero hay algo peor, repetir esas meteduras de pata. Cada vez compruebo más que el hombre tropieza siempre dos veces con la misma piedra. ¿Cómo puede salir todo tan mal a veces? Porque suele concentrarse todo, ¿verdad? Por mucho que te empeñas en ver el lado bueno de la vida la muy puta te lo pone difícil. No le gusta dejarnos tiempo para disfrutar de lo que tenemos, nos hace dudar y nos lo quita. Y es así. Y sigo comprobando hipótesis. En mi vida, cuando todo parece ir a la perfección, de repente las cosas se empiezan a desmoronar por todos lados. ¿Cuántas veces lo habré dicho? Lo tengo muy presente, prometido. Pero a veces nos cegamos, no estamos alerta. Qué se le va a hacer. Los buenos momentos nos encierran, no nos dejan pensar. En realidad no es culpa nuestra no saber lo que sentimos, no tener claro qué queremos hacer. Pero la vida no suele dar segundas oportunidades. ¿Por qué? Porque da miedo. No puedes tener el tiempo a tu favor, el tiempo que tú quieras cuando quieras. Y eso es así. El tiempo no está a tu merced, las personas tampoco. Pero hay una cosa que tengo y tendré clara toda mi vida, nunca me voy a rendir en cuanto a mi misma, nunca. Soy lo más importante que tengo. Ya lo puedo decir, soy una guerrera.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Especial.

Una despedida. ¿Cómo se toma la gente las despedidas? Despedirte de alguien a quien quieres nunca es fácil. Nunca. Tantos momentos, tantas risas, tantas cosas compartidas... pum, se acabó. Espera, ¿se acabó? Yo creo que no. Tienes recuerdos. Recuerdos que, aunque a veces te hagan estar triste, al final acabarán por sacarte una sonrisa. Tienes la experiencia. La experiencia de haber podido ver, tocar, sentir a esa persona. ¿Acaso eso no es algo por lo que sonreír cada vez que te acuerdas? Pero sin duda, lo más importante que tienes, es saber que no es la última vez. No vas a dejar que lo sea. No será la última vez para ver, tocar, sentir, saber cómo de alta es esa persona, si de verdad tiene mal genio por las mañanas, cómo le gustan las tostadas, si de verdad tarda mucho en la ducha, si le siguen gustando tus abrazos o si te dice que quiere un abrazo sin fin. Y el caso es que me alegro de volver a hacer otra cuenta atrás porque soy feliz sabiendo que volverá a ocurrir. Son cosas que nos llevamos en las despedidas, cosas que nos hacen conocer más a esas personas, saber más sobre su forma de ser, cosas que yo no cambiaría por nada, cosas especiales.




sábado, 10 de agosto de 2013

Déjate llevar.

¿Qué pasa cuando no sabes qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Qué elegir? Espera... ¿realmente hay que hacer algo? ¿Reaccionar a algo? ¿Elegir algo? A veces simplemente te hartas de querer que todo salga perfecto, que todo este perfecto. No todo tiene que estar bajo control siempre, no siempre tienes que estar alerta. ¿Qué pasa cuando te cansas? Quiero decir, qué pasa cuando no te apetece elegir, no te apetece pensar, no te apetece arriesgarte. ¿No se puede dejar estar? Claro que no se puede, nadie se conforma con dejar las cosas estar. Eso es lo malo. Hay veces que sólo quieres dejar las cosas estar y... dejarte llevar. Que pase lo que tenga que pasar, que sea lo que tenga que ser, que acabe como tenga que acabar. Aunque en el fondo te preocupan todas estas cosas, mucho. Pero por qué no dejarlo estar por un momento, comportarte como te salga y hacer lo que te salga sin que nadie se moleste. Que no te importen los demás por un instante, déjate llevar de vez en cuando.