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sábado, 10 de agosto de 2013

Déjate llevar.

¿Qué pasa cuando no sabes qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Qué elegir? Espera... ¿realmente hay que hacer algo? ¿Reaccionar a algo? ¿Elegir algo? A veces simplemente te hartas de querer que todo salga perfecto, que todo este perfecto. No todo tiene que estar bajo control siempre, no siempre tienes que estar alerta. ¿Qué pasa cuando te cansas? Quiero decir, qué pasa cuando no te apetece elegir, no te apetece pensar, no te apetece arriesgarte. ¿No se puede dejar estar? Claro que no se puede, nadie se conforma con dejar las cosas estar. Eso es lo malo. Hay veces que sólo quieres dejar las cosas estar y... dejarte llevar. Que pase lo que tenga que pasar, que sea lo que tenga que ser, que acabe como tenga que acabar. Aunque en el fondo te preocupan todas estas cosas, mucho. Pero por qué no dejarlo estar por un momento, comportarte como te salga y hacer lo que te salga sin que nadie se moleste. Que no te importen los demás por un instante, déjate llevar de vez en cuando.




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