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viernes, 6 de septiembre de 2013

Amigos.

Amigos. Qué importante suena esa palabra hoy en día, ¿verdad? Que poco confía la gente últimamente. Hacen bien. Nunca se sabe lo que puede ocurrir y quién puede estar involucrado. A veces la vida te sorprende de tales formas que cuesta creerlo. Pero dime, ¿no hay un grupo reducido, una sola persona incluso a la que recurres cuando necesitas el apoyo de alguien? Casi siempre tenemos a ciertas personas en las que decidimos confiar, nos cuesta admitirlo, nos cuesta decirlo, pero de alguna forma son especiales. Son esas personas que no te han fallado, que siempre que las has buscado las has encontrado, que siempre que necesitabas desahogarte te han animado a hacerlo, que te han dicho lo que querías oír en el momento preciso, que han reído contigo, llorado con tus lágrimas y las que quieres tener cerca el mayor tiempo posible. Cuídalos. Cuídalos mucho. Es inevitable eliminar la sensación de desconfianza por completo porque nunca sabemos de lo que puede ser capaz una persona, nadie mejor que nosotros lo sabe, ¿verdad? Pero queremos creer que hay gente que puede conseguirlo, la confianza cien por cien. ¿Y qué hago yo para compensarles? Lo mismo. Darles mi cariño y mi confianza, sé que la aprecian y la usan cuando lo necesitan. Esto va por todos los que están y estarán, los que aguantan mis tonterías, mis líos, mis problemas, mis días buenos y mis días malos. Va por vosotros, amigos. Gracias.


No me faltéis, especiales.


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