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lunes, 23 de septiembre de 2013

Lo que no contamos.

¿Qué pasa con esas cosas que nunca decimos? Me refiero a los secretos que tenemos con nosotros mismos. No me digas que nunca te has guardado algo solamente para ti. No te creo. Algo te has tenido que guardar. Algo demasiado personal como para creer que alguien te fuera a entender, algo que tú creyeras demasiado estúpido para contar, algo que desbarataría planes, ideas... algo. Ese tipo de cosas que, a veces, por mucho que quieras, te callas. ¿Dónde se quedan esos secretos? ¿Olvidados? No lo creo. Suelen quedarse en el pasado, suelen visitarte de vez en cuando. Piénsalo, hay cosas que nunca decimos por el miedo a la reacción de la persona a la que se lo contamos. Pero llega un día en el que, de repente y sin pensarlo demasiado, sueltas uno de estos secretos. Ups. ¿Qué ha pasado? Yo te lo digo, no te preocupes. Pasa que al igual que hay secretos que sólo nos contamos a nosotros mismos, hay personas que forman parte de nuestro yo habitual. Esas personas con las que puedes soltarlo todo en un momento de tensión y sabes que no pasa nada porque seguirá siendo como si ese secreto lo sepas tú sola. Esas personas. La mayoría tenemos nuestros yos complementarios, busca con cuidado los tuyos y los encontrarás, estoy segura.


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