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viernes, 29 de noviembre de 2013

A por ello.

Me hace gracia, ¿sabéis? Me refiero a esa gente que no lucha por lo que quiere. Se supone que es lo que tú quieres, ¿no? Creo que es una de las contradicciones a las que nunca le veré sentido. Que fácil es utilizar la palabra imposible, ¿verdad? ¿No os da rabia esa gente que se queda en el intento o que, simplemente, ni lo intenta? Es el camino fácil. Están ellos, los cobardes, y nosotros. Ser una cobarde nunca será una opción en mi vida. Nunca. Y espero que en la tuya tampoco. No me gusta darme por vencida en cuanto las cosas se ponen un poco negras. Quiero decir, es absurdo, ¿verdad? Es de cobardes. Por eso, ahora mismo, quiero pedirte algo. Sí, a ti que me estás leyendo. Nunca te rindas si realmente quieres algo. Tú pones los límites, tú más que nadie sabes lo que quieres, tú tienes derecho a luchar. No dejes que te tachen de cobarde, no seas como el resto, no te quedes en el intento o lo único que te quedará es la horrible duda de no saber lo que puedo haber ocurrido.