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martes, 24 de diciembre de 2013

2014, mi año.

Se acaba 2013, qué novedad, ¿verdad? Ha sido un bueno año, no me puedo quejar. He conocido a gente maravillosa, he tenido la oportunidad de viajar un montón, de conocer gente nueva, de hacer cosas diferentes... pero quiero dejarlo atrás. Tengo curiosidad por el 2014, mucha para ser sinceros. Va a ser un buen año lleno de experiencias, emociones, gente nueva... y sobre todo cambios, muchos cambios. 2014 lo tiene todo de por sí para ser un año brutal. Quiero decir, no sé tú, pero yo cumpliré dieciocho años, me graduaré, me "independizaré" y empezaré la universidad. Y si todo sale como quiero que me salga... no quiero ni imaginar lo bueno que puede llegar a ser. Cierto es que no tengo ninguna gana de cumplir los dieciocho y que por ello ya me vayan a tratar como una adulta responsable. Es solo un número, un número que no me gusta, pero también es una etapa que hay que vivir. Me gradúo. Creo que va a ser una de las cosas más duras que tenga que hacer en este nuevo año. Graduarse, para mi, no significa acabar el instituto y celebrar una fiesta. Para mi significa tener que dejarlo todo atrás, tener que dejar a la gente que conozco desde que tenía tres años y que cada uno se vaya por su camino. Por suerte y, como he dicho, si todo me sale bien, mi camino seguirá al lado de unos pocos. Me "independizo", entre comillas porque no me voy de casa completamente, eso va unido a ir a la universidad. Madre mía. Ese va a ser el cambio más grande que experimente mi vida en este año. Sigo diciendo que, con suerte, acabaré en una ciudad, concretamente en Salamanca, lo cual se diferencia bastante de la vida que estoy acostumbrada a vivir. Nueva ciudad, nueva gente, nueva forma de vida. Es un cambio que cada vez tengo más ganas de hacer pero que cada vez me da más pena hacer, ya sabéis. El verano va a ser increíble, por supuesto. Después de todo un curso esforzándome para poder llegar a donde quiero qué menos que tener un verano de ensueño. Espero viajar mucho más que en 2013, ir a sitios nuevos, volver a ver a mucha gente y conocer a muchas personas más, aprovechar el tiempo al máximo y, si es sabiendo que ya está, que he conseguido lo que quería, todo irá sobre ruedas. Tengo el presentimiento de que todo va a salir bien. Iré a donde quiero ir, viviré con quien quiero vivir y me acostumbraré a los cambios. Eso que se dice siempre de que nuevo año, nueva vida, esta vez, para mi, es verdad. ¿Os dais cuenta de lo increíble que puede ser 2014 si me salen las cosas bien? Creo que no podéis ser capaces de imaginároslo. Espero grandes cosas de este año, cosas que sé que ocurrirán si pongo todo mi esfuerzo y empeño para que nada ni nadie me impida conseguirlas y cosas que espero que ocurran por sí solas. Por supuesto que también habrá cosas malas, no tendría tanta emoción si todo fuese bueno, pero todos sabemos que lo malo no dura para siempre y, con tanto bueno por venir, es más que suficiente para no estancarse en lo malo. Le doy las gracias a todas las personas que han hecho que mi 2013 haya sido absolutamente fantástico y les pediría que me ayudaran a que el 2014 fuese mucho mejor. ¿Y tú? Haz balance. ¿Qué esperas del 2014? Piénsalo y esfuérzate por conseguirlo. Cuéntamelo aquí abajo si te parece bien y hazte a la idea de que puedes. 2014, te espero con muchas, muchas ganas. Sé que no me vas a defraudar.




martes, 10 de diciembre de 2013

Solo.

A veces, por mucho que queramos, no se puede. A veces, por mucho que queramos, no podemos controlar lo que sentimos. A veces, por mucho que queramos, nada. Estas son las consecuencias de querer tenerlo todo bajo control. Cuando llega el momento en el que algo se sale de la línea, se desborda todo. No es un delito sentirse vacío de vez en cuando pero, ¿qué me decís a eso de sentirse solo? "Por favor... con todos los amigos que tengo, mi familia, la gente que me quiere..." Ya... ¿y? Mírate. Casi no sabes lo que está pasando por tu cabeza ni tú mismo, sí, pero, ¿quién te está ayudando a averiguarlo? Ah... me lo temía. Ahí está. Nos empeñamos en tenerlo todo tan bajo control que incluso queremos que nos atiendan sin haber abierto la boca, sin dejar ninguna pista. Claro, es que deben de cuidarnos y preocuparse por nosotros si de verdad le importamos a alguien, ¿no? Suena egoísta, pero estoy completamente de acuerdo. Pero ahora bien, ¿sabes lo que pasa? La gente ha olvidado el sentido de la palabra importar. Ahora le dan importancia a las cosas que no la tienen y dejan pasar lo que realmente merece la pena tener. Y es en ese momento, en el que ellos están dejando las cosas escapar, cuando tú te sientes solo de verdad. Es como que todo se une, todo influye. En realidad no estás solo, lo sabes, pero por un instante sí que es así.