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martes, 5 de agosto de 2014

La lavadora está en marcha.

He intentado decenas de veces comenzar a escribir esta entrada y no he podido. A lo largo de este tiempo siempre he sabido sobre qué quería escribir, pero por alguna extraña razón no encontraba la forma adecuada de expresarlo. Así que, como este es mi blog y aquí reflejo mi estado de ánimo, he decidido empezar a escribir sobre por qué no puedo escribir. ¿Qué? Es exactamente lo que me ocurre ahora mismo. Durante un tiempo podría haber escrito sobre cosas demasiado bonitas, románticas, de película... y podría seguir haciéndolo, por suerte, pero ahora mismo soy como una lavadora emocional. Una lavadora... la de burradas que se le ocurren a una. Pero es así. Me siento como en un constante ir y venir, dando vueltas y más vueltas... hasta que acabo mareándome una y otra vez. Dime, ¿nunca te has sentido como una lavadora? Un montón de situaciones, problemas, emociones, responsabilidades... todo diferente, dando vueltas en tu vida y sin ninguna intención de pararse para darte un respiro. ¿Sabéis qué os digo? Quiero mi respiro. Y no me pienso comer un KitKat precisamente. Quiero dejar de vivir en una lavadora y relajar la cabeza, estar tranquila... aunque la lavadora tiene algo bueno, por decirlo de alguna manera. Y es que, cuando la lavadora está en marcha, esto que estáis leyendo también. Y la lavadora nunca se cansa.




2 comentarios:

  1. ^_^ justo pasaba a leer una entrada vieja y taran una nueva, muy buena como siempre saludos genia.

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