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sábado, 13 de septiembre de 2014

El complemento.

Nunca me he parado a pensar en si eso de la media naranja será verdad u otro simple cuento chino, por ejemplo. A veces creo que debería dejarme de tonterías, de cuentos, de películas... pero dejaría de ser yo, ¿verdad? Es inevitable para mi el pensar en ese tipo de cosas, sobre todo cuando él anda cerca. Me descontrola por completo. Y es normal que piense en cuentos perfectos, en historias increíbles, en situaciones de ensueño... cuando siento que es totalmente posible a su lado. Y tiene que ser a su lado, no me vale nadie más. Porque nadie más logra que me pierda en cada beso, que los sienta de esa forma tan especial, tan lenta, tan nuestra. Nadie sabe aportarme tanto con un solo abrazo como él lo hace, porque me rodea bien fuerte con sus brazos y, a partir de ahí, todo lo que viene es bueno. Con él me perdería hasta encontrar el fin del mundo tan solo por disfrutar de su compañía e ir agarrada de su mano. He descubierto que poseo una nueva sonrisa que sólo asoma cuando me quedo pasmada mirándole. Por él haría mil veces el tonto y otras mil más con tal de que comience a reír y no pueda parar. Y es que son tantas las cosas que haría por él... ¿qué más puedo decir? Se lo merece. Alguien que te hace sentir la persona más afortunada, feliz y querida de todo el mundo, merece que, al menos, le demos las gracias. Por eso creo que sí, toda persona tiene a otra que, no la completa, la complementa. Alguien que hace que nuestros días sean más llevaderos, alguien de cuya compañía disfrutamos al máximo, una persona con la que las horas pasan volando sin que apenas te des cuenta... alguien que no queremos que se vaya porque necesitamos que siga ahí, haciendo que todo sea cada vez mejor, cada vez más perfecto y, lo más importante, por quien estemos dispuestos a hacer exactamente lo mismo.