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martes, 24 de mayo de 2016

Ayúdame a ayudarte.

Me encanta ayudar a los demás. Todavía no sé si se me da bien o mal. Nadie me ha gritado por ello, así que supongo que no se me da demasiado mal. Pero, tengo un problema, ¿sabéis? Me gusta ayudar, pero no me gusta cuando la gente no acepta mi ayuda. Cualquiera puede recurrir a mi pidiendo ayuda y consejo, pero tiene que tener claro que lo que quiere es ayuda y consejo. No me gusta cuando la gente me pide ayuda solo para poder quejarse con una justificación y no hacer caso de nada de lo que digo. Te estoy escuchando, te estoy hablando, te estoy aconsejando, te estoy ayudando, ¿vas a cogerlo o no? La gente tiene ese problema y yo lo he tenido más de una vez. Si quieres cambiar algo tienes que hacer algo. No vale acudir a alguien porque necesitas ayuda y no asimilar lo que te está ofreciendo. Esa persona te está ofreciendo su experiencia, sus vivencias, su punto de vista... su ayuda. Tómala. Tenéis que dejaros ayudar. Cuando tengáis un problema y sintáis que no salís de ahí, lo único que os falta, casi seguro, es despejar la mente. Vamos, hazlo. "Voy a solucionarlo". Ahora ve y acude a la persona en la que más confíes y escucha lo que te tenga que decir. Lo verás todo de otra manera. La gente no nos ayuda así porque sí, la gente nos ayuda porque quiere, porque les importamos, porque quieren vernos bien. Párate a pensar fríamente en su ayuda, no te hundas en el pozo, tienes ayuda. Y muy buena, seguro.




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