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lunes, 20 de junio de 2016

Tregua.

Me gustaría que pudieras mirarme a los ojos para que vieras en ellos que realmente solo quiero paz, que estoy agotada, débil, como una niña pequeña que solo quiero dejar de sufrir y estar tranquila. Lo notarás. En estos ojos cansados, tristes, lúgubres, con algún resquicio de ojeras. Y es que no vale la pena el orgullo, ni las broncas ni las chiquilladas de críos rabiosos. No vale la pena. ¿Sabéis eso de "se me cae el mundo encima"? Tal cual. Tan abrumada, tan perdida, tan desesperada. Soy como un animal despistado por las luces de un coche. Con un nudo en la garganta permanente que amenaza con apretar cada vez más. Demasiado agobio, demasiado cansancio, demasiadas horas invertidas en todo. Solo quiero paz. No pido más. Fin de la batalla. No hay razón alguna para seguir con ella. Bandera blanca y se acabó. Tregua.


jueves, 16 de junio de 2016

Desenfoque.

Me he quedado helada, rota, perpleja. Ese piano me ha paralizado. Tenía que escribir. ¿Qué es lo que debo hacer? El nudo de la garganta no hace más que crecer, me implora salir, gritar, llorar, esfumarse. Tienes que ser fuerte. Me quedo mirando a un punto y, cuando me doy cuenta de qué es lo que estoy pensando, no pienso en nada. Veinte años no sirven, se hacen escasos. Me faltan fuerzas, me sobran lágrimas. No puedo hacerlo sin ayuda. Ya no. He gastado todas mis fuerzas y todavía me queda un largo camino por recorrer. No tendrán que tirar de mi porque sé que quiero avanzar, pero necesito un apoyo. ¿Sabéis cuando estáis perfectamente sanos pero, si os fijáis, sentís que algo dentro os está haciendo mucho daño y no sabéis cómo pararlo? Igual. Ni si quiera sé que temática llevan estas lágrimas ya. Son tantas cosas que me cuesta ponerles nombre. Mejor llorar por la vida y ella algún día te hará volver a reír. No sé qué propósito tiene esto, es un acto de delirio, de desconcierto, de no saber. Demasiado débil para si quiera seguir intentándolo. Céntrate, saca lo tuyo, deja cosas a un lado. ¿Que qué es lo tuyo? Tu vida, niña, tu vida.


domingo, 12 de junio de 2016

Amor propio.

¿Y qué si me siento única? No es ego, es autoestima, saber valorarte a ti mismo como persona. Me preocupo por los demás como si se me fuera la vida en ello, aun a riesgo de poner en peligro mi bienestar y por muy mal que este yo, ayudo. Sé amar con toda mi alma, corazón y cabeza, sin frenos y a toda potencia. Doy lo mejor de mi en todo lo que construyo, soy fuerte ante las adversidades, pienso en la gente que tengo lejos y me acuerdo de ellos, hago que se sientan queridos. Soy humilde y desinteresada, nunca te pediré nada a cambio aunque yo te este dando mi vida. Aprecio las pequeñas cosas que casi nadie sabe ver: el sonido de un piano, un guiño, unas palabras bonitas... y me sumerjo en ellas como si me diesen la vida. Y aun así, a riesgo de romper la magia del momento, se olvidan de mi. Hay personas que, por mucho que haya hecho por ellas, hace meses e incluso años que no se nada de sus vidas, personas que están en proceso de dejarme atrás y personas que en un futuro lo harán. Y es que yo me veo única, en peligro de extinción, pequeñita en un mundo donde los sentimientos ya no importan tanto como actualizar el muro de Facebook y hacer el imbécil en Twitter. ¿Y qué hacemos los que nos preocupamos por la vida? Seguir así. Es mi única manera, la única forma que conozco de vivir. Así soy yo, así seguiré. Quizás algún día encuentre a alguna persona única o quizá alguien este dispuesto a demostrarme que está en mi mismo saco, que no nos van a quitar las ganas.


viernes, 10 de junio de 2016

Me apetecía.

Me apetecía. Me apetecía arriesgarme, jugármela, saber qué pasaría. Me apetecía evolucionar, me apetecía avanzar, me apetecía liberarme. Me apetecía por fin relajarme y disfrutar de las pequeñas cosas. Me apetecía saborear los momentos, rozarlos con la yema de los dedos y quedármelos para siempre. Me apetecía sonreír, me apetecía saltar, me apetecía bailar, me apetecía hacerlo todo en mitad de una multitud y que me diera igual el qué dirán. Me apetecía sentirme plena, me apetecía madurar y convertirme en un poquito más adulta aunque diga que odie serlo. Valía la pena. Me apetecía viajar, me apetecía descubrir cosas nuevas, me apetecía aprender. Me apetecía ser mejor persona, conmigo y contigo, con todos. Me apetecía volver a cometer errores y saber solucionarlos, me apetecía saber actuar. Tenía tantas ganas... me sentía preparada para todo lo bueno, lista, en mi marca, pletórica. Estaba dispuesta a comerme el mundo de un bocado, rugir su hacía falta. Tenía tantas ganas...


jueves, 9 de junio de 2016

Niña.

Niña, llora. Niña... llora, 
pero seca tus lágrimas cuando llegue la hora. 
Niña, grita. Niña, patalea,
pero no te olvides de seguir la pelea. 
Niña eres, niña serás, 
nadie cambiará tanta fragilidad. 
Niña era y ya no es, 
niña está triste, no lo volverá a ver.
Niña quería seguir jugando, niña sentía que estaba volando.
Niña era feliz con lo que tenía, solo le hacían falta sueños y alegría.
Pero niña era y niña es, 
alguien se atrevió a pararle los pies.
Ahora niña está confusa, se sienta en el suelo y se pone su música.
Niña no entiende lo que es la vida, 
tan chiquitita, está cohibida.
Niña mira a un lado, niña mira al otro, 
no sabe si espera a alguien o a algo que ya se ha roto.
Pero niña sigue y niña seguirá, 
no le quitarán sus ganas de volar.


martes, 7 de junio de 2016

Tanto.

Tantos viajes que no haré, tantos secretos que no contaré, tantas fotos que no sacaré, tantos proyectos que no acabaré, tantos platos que no cocinaré, tantos lugares que no visitaré, tantas confesiones que no escucharé, tantos planes que cancelaré, tantos regalos que no haré, tantas ideas que desecharé, tantas ganas que aguantaré, tantos deseos que no cumpliré, tanta valentía que no armaré, tantas decisiones que no tomaré, tantas cosas que no aprenderé, tantas sorpresas que no prepararé, tantas sonrisas que no veré, tantos trayectos que no repetiré, tantas rutinas que perderé, tanto afecto que no daré, tantos detalles que perderé, tantos símbolos que recordaré. Tantas cosas... tantas cosas puedo perder, que ya no me arriesgaré, que ya no pelearé, que ya no insistiré, que ya no... recuperaré.