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viernes, 10 de junio de 2016

Me apetecía.

Me apetecía. Me apetecía arriesgarme, jugármela, saber qué pasaría. Me apetecía evolucionar, me apetecía avanzar, me apetecía liberarme. Me apetecía por fin relajarme y disfrutar de las pequeñas cosas. Me apetecía saborear los momentos, rozarlos con la yema de los dedos y quedármelos para siempre. Me apetecía sonreír, me apetecía saltar, me apetecía bailar, me apetecía hacerlo todo en mitad de una multitud y que me diera igual el qué dirán. Me apetecía sentirme plena, me apetecía madurar y convertirme en un poquito más adulta aunque diga que odie serlo. Valía la pena. Me apetecía viajar, me apetecía descubrir cosas nuevas, me apetecía aprender. Me apetecía ser mejor persona, conmigo y contigo, con todos. Me apetecía volver a cometer errores y saber solucionarlos, me apetecía saber actuar. Tenía tantas ganas... me sentía preparada para todo lo bueno, lista, en mi marca, pletórica. Estaba dispuesta a comerme el mundo de un bocado, rugir su hacía falta. Tenía tantas ganas...


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