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lunes, 20 de junio de 2016

Tregua.

Me gustaría que pudieras mirarme a los ojos para que vieras en ellos que realmente solo quiero paz, que estoy agotada, débil, como una niña pequeña que solo quiero dejar de sufrir y estar tranquila. Lo notarás. En estos ojos cansados, tristes, lúgubres, con algún resquicio de ojeras. Y es que no vale la pena el orgullo, ni las broncas ni las chiquilladas de críos rabiosos. No vale la pena. ¿Sabéis eso de "se me cae el mundo encima"? Tal cual. Tan abrumada, tan perdida, tan desesperada. Soy como un animal despistado por las luces de un coche. Con un nudo en la garganta permanente que amenaza con apretar cada vez más. Demasiado agobio, demasiado cansancio, demasiadas horas invertidas en todo. Solo quiero paz. No pido más. Fin de la batalla. No hay razón alguna para seguir con ella. Bandera blanca y se acabó. Tregua.


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