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viernes, 8 de julio de 2016

Al revés.

Cada día es como una agonía. Hoy estoy arriba, mañana abajo, pasado en el medio, al otro ni siquiera sé en qué punto estoy. Ya no sé si avanzo o es una ilusión el querer hacerlo y me estoy auto-engañando. Parece mentira que ni siquiera considere mi propio bienestar. Porque lo que quiero hacer no puedo hacerlo y lo que debo hacer no me gusta. El punto intermedio apesta. ¿Y qué haces? Te resignas, te contienes, te paras, te sientas y dejas que pase el tiempo, te martirizas pero te callas, ves los toros desde la mirilla, cuidas en la sombra, te preocupas para dentro, intentas no estallar, reprimes tus instintos, lloras en silencio, sonríes entre suspiros, vives de memoria, te callas cosas mientras gritas, maquinas explicaciones pero no haces preguntas, haces como que no pero sí, esperas algo sin hacer nada, asientes pero lo niegas, lo entiendes pero... no, no lo entiendes.


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