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martes, 30 de agosto de 2016

Finalmente.

Tengo los recuerdos bloqueados. Yo no lo pedí, ha ocurrido sin más. Tal y como me dijeron. Resulta muy extraño intentar recordar algo y que tu misma mente te pare. Es mejor así. Llega un momento que ni siquiera tú mismo te esperas, en el que las cosas cambian, los ojos se abren, los corazones se cansan, las lecciones se aprenden, las decepciones aguardan... Llega un momento en el que haces click, otra vez. Y sabes que ya está, que estás en otro camino, que sigues otra vida distinta, que te has remodelado un poquito, que vas de la mano con personas nuevas. Y ya no te importa, porque aferrarse no sirve de nada y te valoras más de lo que pensabas en un principio. Y que lo bonito existe, sí, ya lo creo que existe. Sigue tu camino, no mires atrás, no vale la pena hacerlo.


miércoles, 10 de agosto de 2016

En todas sus facetas.

"Y entonces dije que la iba a querer...
La vi dormida y recién despierta,
tan bien vestida y maquillada para irse de fiesta.
La vi despeinada y desatada
y a la vez agarrada fuerte a mi cama.
La vi tímida, la vi curiosa
la vi valiente, la vi preciosa.
La vi ilusionada y decepcionada,
la vi como una chiquilla y la vi destrozada.
La observé de lejos, la miré de cerca
pero ninguna distancia cambiaba un ápice su belleza.
La vi mal, bien, fatal y feliz.
La vi sonrojada, 
la vi fuerte,
la vi luchadora,
la vi desde dentro, ella me dejó pasar,
la vi delicada,
la vi cariñosa,
la vi oscura,
la vi...
Y entonces dije que la iba a querer...
siempre
en todas sus facetas".

lunes, 8 de agosto de 2016

Reinventarse.

Es hora de reinventarse. No de cambiar, has de ser como eres, como te gusta ser, pero mejor. Es hora de aprender de las cicatrices que han dejado los golpes, de asumir los fallos y no volverlos a cometer. Es hora de darse cuenta de las cosas, hora de valorarse un poquito más de lo que lo hemos hecho hasta ahora. Es la hora de hacer un poco más por nosotros mismos mientras seguimos haciendo todo por los demás. También es la hora de dejar de ser idiotas, de no dar a quien no merece ni valora, de no sobrepasar nuestra autoestima, de no someterse. Es hora de coger el toro por los cuernos, de respirar hondo y sentirse lleno. Es hora de dejar a un lado, de mirar al frente, de seguir los pasos. Porque es verdad que de todo se aprende. De lo bueno, de lo malo, de lo que duele, de lo que excita... y llega la hora de cogerlo todo y reinventarse, nunca, nunca, nunca aferrarse.


viernes, 5 de agosto de 2016

Pasajero.

Las personas vienen y van. Y van... y vienen. Es ley de vida. No podemos pretender aferrarnos a todas y cada una de las personas que conocemos a lo largo del camino. Unas aparecerán y sin ni siquiera darte cuenta volverán a irse. Otras se irán poco a poco, te darás cuenta, pero llegará un momento que simplemente ya no te preocupe más. Otras se irán doliendo mucho, las peores. Y es que nunca sabemos quién se va a quedar en nuestra vida para siempre y quién va a ser solo una visita pasajera. Por siempre perdurará la frase "esto no me lo esperaba" y seguirá teniendo todo el sentido del mundo. Porque, inevitablemente, por mucho que te preocupes por guardar a algunas personas en tu vida, ellos no hacen más que saltar de un lado a otro en busca de un hueco por el que escabullirse. Y, tarde o temprano, te das cuenta de que no puedes seguir intentando mantener a alguien que no hace nada por quedarse. También te das cuenta, aunque jures que no, de que las personas cambian. Y simplemente llega un punto en el que tomamos caminos diferentes y es el momento de decir adiós, no pasa nada. Y los que se van poco a poco, los que dejan de preocuparse, los que no se acuerdan... bueno, esos simplemente no valoran. Y es así, muchos tipos de personas, muchos casos diferentes, una cosa en común: alguien que se preocupa demasiado.