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viernes, 5 de agosto de 2016

Pasajero.

Las personas vienen y van. Y van... y vienen. Es ley de vida. No podemos pretender aferrarnos a todas y cada una de las personas que conocemos a lo largo del camino. Unas aparecerán y sin ni siquiera darte cuenta volverán a irse. Otras se irán poco a poco, te darás cuenta, pero llegará un momento que simplemente ya no te preocupe más. Otras se irán doliendo mucho, las peores. Y es que nunca sabemos quién se va a quedar en nuestra vida para siempre y quién va a ser solo una visita pasajera. Por siempre perdurará la frase "esto no me lo esperaba" y seguirá teniendo todo el sentido del mundo. Porque, inevitablemente, por mucho que te preocupes por guardar a algunas personas en tu vida, ellos no hacen más que saltar de un lado a otro en busca de un hueco por el que escabullirse. Y, tarde o temprano, te das cuenta de que no puedes seguir intentando mantener a alguien que no hace nada por quedarse. También te das cuenta, aunque jures que no, de que las personas cambian. Y simplemente llega un punto en el que tomamos caminos diferentes y es el momento de decir adiós, no pasa nada. Y los que se van poco a poco, los que dejan de preocuparse, los que no se acuerdan... bueno, esos simplemente no valoran. Y es así, muchos tipos de personas, muchos casos diferentes, una cosa en común: alguien que se preocupa demasiado.


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