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jueves, 13 de julio de 2017

Es posible.

Tu vida se desmorona, tu día a día cambia por completo. Piensas que no vas a poder salir de ahí, al menos no sola. Crees que nunca recuperarás algo así. Y los días pasan veloces. Podías. Estás tranquila, estás reconstruyendo, reforzando. Ahora ya eres una mejor versión de ti. Y, de la noche a la mañana, aparece, ocurre. Vuelves a emocionarte, a sentir cosquillas en el estómago, a ponerte nerviosa, a girar el cuello, a poner cara de boba. Y es que amigos, amigas: la vida son fases y no podemos quedarnos estancados en una solamente porque sea preciosa y parezca que va a durar para siempre. Debemos aprender de todo lo que nos ocurra y dejar atrás, en el recuerdo, lo que no llegue con nosotros al presente. Porque sí, se puede volver a sentir lo mismo que sentías en tu plenitud, se puede volver a tener lo que perdiste. Las personas vienen, van, se quedan, entran y salen. Aprendamos de todas ellas, dejemos ir lo que ha de irse y demos la bienvenida a lo que desee entrar.


domingo, 2 de abril de 2017

Búscate.

He vuelto. No he vuelto ahora, hace tiempo que he regresado. Y me quiero quedar. Quiero quedarme conmigo. Quiero quedarme en mis buenos días, en mis buenas vibraciones, en mis mensajes positivos, en los detalles de mis sonrisas, en mis mejores momentos. Quiero que sea por y para mi. A veces tenemos que perdernos e irnos lejos, muy lejos, para encontrarnos realmente. A veces nos toca llegar a lo más hondo para recuperar el puesto en la nube más alta. Y vale la pena. Todo lo que pases, todo lo que vivas, todo lo que sufras, vale la pena si al final te encuentras contigo. Sí, contigo. Y, además, es mucho mejor cuando descubres que todo lo que has vivido en cada minuto de tu vida te ha hecho mejor, más fuerte, más sabia. En resumen, una versión mejorada de ti. Y si el molde era bueno de por sí, imagina cuando le vas añadiendo tus vivencias.

Hola, soy yo. O tú. He vuelto.